Los Cuatro del Apocalipsis: ¿qué determinaron los exámenes psicológicos practicados a los nazis?

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Escrito por: Karen Maldonado

Algunos miembros del Partido Nazi y colaboradores del Tercer Reich sentados durante el juicio de Núremberg en 1945. Créditos: La Nación

El siguiente artículo es una compilación de los estudios psicológicos realizados a Robert Ley, Julius Streicher, Rudolf Hess, y Hermann Göring, miembros del Partido Nazi y colaboradores del Tercer Reich, expuestos en una investigación hecha por la BBC basada en el libro de Joel Dimsdale, “Anatomía de la maldad: El enigma de los criminales de guerra nazis”, escrito en el 2016.

75 años de los juicios de Núremberg: ¿qué revelaron los exámenes psicológicos que les hicieron a los nazis acusados?

Los juicios de Núremberg, iniciados un 20 de noviembre de 1945, fueron un conjunto de litigios en contra de los responsables dirigentes, colaboradores y funcionarios del régimen Nazi. Se convocó a su castigo debido a los hechos sucedidos en función del Tercer Reich, habiendo cometido privación de la libertad, trabajo forzado, destrucción física y moral de los involucrados, así como el exterminio de comunidades judías, gitanas, personas homosexuales o quienes irrumpieran en contra de los principios establecidos por el régimen. Mediante entrevistas, exámenes, seguimientos del caso y observaciones a distintos altos mandos y colaboradores de la cúpula nazi, se instó a investigar y recabar información sobre la procedencia de su maldad.

Así mismo, se pretendió dar razón al porqué de los horrores cometidos. Entre los especialistas a cargo de la investigación, se encontraban Douglas Kelley, psiquiatra militar especializado en la aplicación de pruebas Rorschach (test interpretativo según una serie de láminas con manchas), así como Gustave Douglas, psicólogo militar quien fungiría como intérprete para Kelley. Eventualmente, derivado de las diferencias entre ambos doctores, se logró recopilar gracias a la intervención del doctor Joel E. Dimsdale los archivos y expedientes psicológicos de los interrogados en cuestión. Lo anterior, se recabó en un libro de nombre: “Anatomía de la maldad: El enigma de los criminales de guerra nazis”.

Es así como se compilan en apartados los diagnósticos resultantes de dichos análisis, siendo observables en “(los) cuatro del apocalipsis” los comportamientos y reacciones de cuatro miembros del Partido Nazi reconocidos por sus actividades dentro del Tercer Reich Alemán: Robert Ley, líder del Reich y jefe del Frente Alemán del Trabajo; Julius Streicher, fundador del diario antisemita Der Stürmer; Rudolf Hess, Führer suplente; y Hermann Göring, una de las figuras más emblemáticas y poderosas del Partido Nazi.  Dimsdale refirió a este caso cómo la maldad contenida en cada uno partía de diferentes antecedentes ya que variaban en actitudes, deduciendo que, en sí, la maldad no era monocromática. 

“Tienen que ser monstruos. Eso es lo que queremos que sean” Joel Dimsdale.  

Ahora bien, al primero de ellos, Robert Ley, se le identificó como una persona de “personalidad compleja”. Ley se desempeñó como jefe del Frente Alemán de Trabajo y estuvo encargado del asesinato de sindicalistas que estuviesen en contra del nazismo. Incurría constantemente en incoherencias al abogar en constancia en pro de los derechos del trabajador, la igualdad económica par las mujeres, entre otras garantías. Al momento de ser interrogado, se comportó de una manera abierta, pero con humillación al ser catalogado como criminal, expresaba remordimientos sobre lo sucedido, y finalmente, pese a la vigilancia perpetua a la que era sometido, se quitó la vida al ahorcarse con una cuerda.  

Por otro lado, en la evaluación psicológica de Julius Streicher, fundador del diario antisemita Der Stürmer, se le idnetificó como “mala hierba”. Dimsdale refirió a su persona como un criminal repugnante, “tal vez el más repugnante de los criminales de guerra”. Era conocido por su antisemitismo extremo, su personalidad paranoica, rígida, insensible y obsesiva. No mostraba remordimiento por lo sucedido, creía tener la “conciencia limpia” por lo que argumentaba dormir muy bien en prisión. Se cree que debido a su actitud violenta, depravada, corrupta y argumentativa, se declaró en una ocasión sionista, sin embargo, el día de su muerte gritó en la horca: “¡Heil Hitler! ¡Usted conoce bien mi nombre!”

El tercero en ser estudiado fue Rudolf Hess identificado como aquel que “fingía locura”, puesto que reconocían en él una “devoción canina hacia Hitler”. En una ocasión, Hess voló sobre Inglaterra para aterrizar en paracaídas y ofrecerle a los británicos un acuerdo de paz, sin embargo, contrario a sus intenciones, fue encerrado durante años en un hospital psiquiátrico. Al ser trasladado a Núremberg argumentó sufrir amnesia, dolores de cabeza y que los Aliados estaban intentando envenenarlo porque estaban hipnotizados por los judíos. Muchos psicoanalistas argumentaban que Hess fingía sus malestares y finalmente fue condenado a cadena perpetua. Para cuando cumplió los 93 años de edad se ahorcó en prisión aunque muchos creen que en realidad se trata de un asesinato.

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El último de los cuatro del apocalipsis en ser estudiado fue Hermann Göring, el “psicópata amigable”, quien fue el acusado de más alto rango en ser enjuiciado en Núremberg. Fue comandante de la Luftwaffe (Fuerza Aérea), coordinador de la Conferencia de Wansee donde diseñó la “Solución Final” para el exterminio de judíos y el creador de los primeros campos de concentración. Se le identificó como un individuo sumamente inteligente e imaginativo, tenía una completa y absoluta indiferencia hacia la vida humana, era adicto a los opiáceos y fue descrito por Dimsdale como: “un hombre disoluto con un gusto por el lujo y el robo”.

No obstante, mostraba actitudes simpáticas, excéntricas, divertidas y amigables. Douglas Kelly se refirió a él como un “individuo agresivo narcisista […] dominado por una fijación en él mismo”. Se especula que, Douglas Kelley y Göring desarrollaron un especie de vínculo, quizá simpatía, puesto que, Dimsdale refiere a una ocasión en la que Göring le pidió a Kelley adoptar a su hija, lo que por obvias razones fue denegado por este último, sin embargo, hacia la fecha de su ahorcamiento se rumora que Douglas Kelley le proporcionó a Göring una pastilla de cianuro para que este se suicidara sin pasar la vergüenza de ser ahorcado. 

The Nazi and the Psychiatrist: Hermann Göring, Dr. Douglas M. Kelley, and a Fatal Meeting of Minds at the End of WWII

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