La “nueva normalidad” alrededor del mundo.

Mundo
Créditos: Macau Photo Agency

Escrito por: Yasmín Nava

No existe la nueva normalidad. Nunca hemos vivido de forma normal, a menos que nos refiramos a las horas de tráfico en las ciudades, a la gran velocidad con las que las personas transitan las calles, los múltiples ruidos de las calles, cláxones, gritos, aves, camiones, los semáforos, los vendedores ambulantes, las risas y las pláticas de aquellos que van caminando. No hay normalidades, mucho menos nuevas, simplemente nos adaptamos a las medidas implementadas para prevenir el contagio del virus que está devorando al mundo.

Nueva Zelanda fue de los primeros países en erradicar el Coronavirus y se mantuvo así alrededor de 18 días al realizar constantes pruebas PCR a quienes tenían síntomas de Covid-19. Sin embargo, a pocos días de su regreso a la nueva normalidad, se identificaron 2 nuevos casos. Al momento, el país se encuentra en Alerta 1, y para poder llegar a esta fase pasaron 75 días desde máximo nivel de alerta, de acuerdo con el Programa de Gobierno, lo que quiere decir que todos sus ciudadanos pueden realizar diferentes actividades sin restricciones de distanciamiento social.

La estrategia para el retorno de las actividades, aplaudida por muchos países, consta de 5 medidas clave: uso obligatorio de mascarilla, sobre todo en lugares públicos, rastreo de contactos, herramientas digitales para detectar personas portadoras del virus, medidas de testeos, cuarentenas en fronteras, exámenes de salud y aislamiento controlado obligatorio por 40 días, además de la creación de una agencia nacional de salud pública para futuras amenazas globales. No obstante, el más importante, es el compromiso de los ciudadanos con la transformación sostenible de la economía nacional compatible con aspectos sanitarios, sociales y medioambientales.

En Latinoamérica también se habla de nuevas normalidades, pero sin éxito a comparación con Nueva Zelanda.

En Río de Janeiro, con más de 30 mil muertos y medio millón de infectados, y sin llegar al pico de la pandemia, se planeó un desconfinamiento de 6 fases. La primera pretende reactivar de manera gradual las actividades económicas, permitiendo la apertura de algunos negocios con las medidas de distanciamiento social. Además, se autorizó el deporte al aire libre, sobre todo en las playas, pero las autoridades se contradicen debido a que esta idea tendrá que demorarse por el creciente número de contagios. Por otro lado, en Ipanema y Copacabana, las playas se llenaron de surfistas que, al mismo tiempo, trataban de mantener la distancia social, así como la realización de diferentes actividades en la arena. Científicos afirmaron que estas ciudades tienen que adoptar medidas de distanciamiento más rigurosas.

Uruguay, por su parte, es de los países que ha logrado contener el virus gracias a su estrategia, sin embargo, corre un riesgo al compartir fronteras con Brasil. El cierre de comercios, lugares públicos y aeropuertos fueron de vital importancia para la estrategia. Desde su primer contagio hasta el día de su nueva realidad, se reportaron poco más de 811 personas contagiadas y 22 muertes. Además, para evitar grandes masas de contagios y poder regresar a la rutina, se implementarán medidas como el uso obligatorio de cubrebocas, así como las respectivas medidas de distanciamiento social en los diferentes establecimientos, los cuales deben tener gel antibacterial para los clientes y empleados. Finalmente, los grandes núcleos familiares no están permitidos, los clubs y gimnasios piden agendarse con anticipación, mientras que las actividades religiosas no tienen fecha de regreso.

En México, es otra historia. El semáforo se ha mantenido en rojo por semanas, en donde las cifras parecen ciertas y en ocasiones falsas. Los lugares vuelven a aglomerarse sin respetar el distanciamiento social, dejando a un lado el uso del cubrebocas, el cual parece ser nulo. Por otra parte, las múltiples reuniones y fiestas se han llevado a cabo desde el primer día de la cuarentena, pues según las creencias mexicanas, el virus no existe.  

Los países de América fomentan nuevas medidas y hábitos para poder reducir los contagios, para sobrevivir. Lejos estamos de erradicar el virus en países donde las autoridades dicen una cosa, misma que contradicen días después. En donde la mayor preocupación es la reactivación económica que pone en riesgo a todos aquellos que han cumplido con la cuarentena y aun así no están exentos de contagios. Las medidas se plantearon desde un inicio no fueron fuertes ni sustentadas, no se actuó con rapidez. Mientras todo se reanuda gradualmente, nos mantenemos a la expectativa de qué pasará después.

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