La gota que derramó el vaso en Guatemala

Mundo

El sábado 21 de noviembre, las calles de varias ciudades de Guatemala fueron tomadas por manifestantes que salieron a protestar en contra del gobierno de Alejandro Giammattei, pidiendo su renuncia. Las imágenes de la toma del Congreso en la protesta de Ciudad de Guatemala dieron la vuelta al mundo. El domingo se convocaron nuevas protestas como respuesta a la represión de las manifestaciones del día anterior.

Una manifestante sostiene un cartel que lee “Si no hay pan para el pueblo no habrá paz para el gobierno” durante las manifestaciones en Guatemala que exigen, además de la renuncia del actual presidente del país, un alto a la corrupción y la suspensión del presupuesto del 2021.
Fuente: Notas Periodismo Popular

Escrito por: Indra Morales Peña

Las protestas de este sábado estallaron por la autorización de un presupuesto de 99,700  millones de quetzales (aprox. 12,900 millones USD), el más grande en la historia de Guatemala, aumentando en un 25% el presupuesto inicial de 2020, sin embargo, el presupuesto con el que cerrarán este año será mayor por los gastos debidos a la pandemia. Este aumento se financiará con un aumento de la deuda y no se ha dicho con claridad cómo se repartirá este presupuesto.

La distribución de recursos, la cual sí se conoce, también fue motivo de molestia, pues las partidas para infraestructura en concesiones para el sector privado aumentaron considerablemente, mientras que aquellas destinadas al equipamiento de hospitales y la educación, que son vitales para la población especialmente la primera considerando el contexto de pandemia en la que vivimos, aparecen prácticamente congeladas. El País también informa que las partidas destinadas a la Procuraduría de Derechos Humanos y el Tribunal Constitucional, que ejercen de contrapoder del Ejecutivo, vieron su presupuesto considerablemente reducido.

Por otro lado, Newtral Audiovisual recalca que, desde un principio, esta autorización fue poco convencional, pues fue avalado en la madrugada del miércoles 18 de noviembre y se hizo sin que todos los diputados tuvieran acceso al mismo. Después de este anuncio, pronto comenzaron las movilizaciones en redes sociales para convocar a una protesta.

El vicepresidente, Guillermo Castillo, pidió el viernes al presidente que ambos presentaran su renuncia por el bien del país, aconsejando que nuevas personas tomaran las decisiones importantes. Castillo explicó que le planteó al presidente vetar esta propuesta, además de pedir que se desmontara el Centro de Gobierno que es utilizado por Giammetti para vigilar las actividades de los 14 ministerios, el cual el vicepresidente le considera como una estructura que genera gastos extraordinarios y que, además, es innecesaria.

Aunque las manifestaciones del sábado comenzaron siendo pacíficas, pocos minutos antes de llegar al Palacio Nacional de Cultura, sede del Gobierno, cientos de encapuchados tomaron las instalaciones del Congreso, rompieron puertas y ventanas para ingresar a las instalaciones e incendiaron varias oficinas antes de que fueran desalojados por fuerzas de seguridad.

Después de esto, la manifestación fue disuelta por gas lacrimógeno dispersado por la Policía Nacional Civil. La Procuraduría de Derechos Humanos criticó esta represión denunciando abusos que ameritarían la destitución del ministro de Gobernación y el Jefe de Policía, pues al menos 22 personas resultaron heridas por el uso excesivo de la fuerza. Por esta dura represión, se llamaron a nuevas protestas el día domingo.

El País señala la sospecha de que la quema del Congreso fue ajena a la manifestación popular, hecho con el propósito de restarle legitimidad a la protesta ciudadana.

El presupuesto solo fue la llama que comenzó la movilización, sin embargo, existen otros factores que han llevado a la inconformidad de la población, empezando por las acusaciones de corrupción. Guatemala es considerado uno de los países más corruptos de América Latina, respecto a esto, Luisa Rivera, una de las manifestantes, expresó a la Agencia Efe: “estamos cansados de la corrupción. No podemos más.”

Otro factor de descontento ha sido la gestión del gobierno frente a la pandemia de COVID-19, pues se han denunciado las carencias en los hospitales y el mal manejo de los recursos, los cuales fueron específicamente destinados a lidiar con esta crisis.

Aunque este lunes 23 de noviembre, la directiva parlamentaria se vio obligada a anunciar la suspensión del trámite del presupuesto, no se sabe si esto será suficiente para apaciguar los pedidos de dimisión, pues estos sucesos han expuesto el hartazgo de la población y las fracturas dentro del gobierno guatemalteco.

Deja un comentario