La aldea indígena que se enfrentó a la FIFA

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Foto: DW

Escrito por: Brandon Julien Celaya 

En Brasil, los indígenas de la Aldea Maracaná reciben hostigamientos por parte del diputado de Río de Janeiro, Rodrigo Amorim. El diputado busca que los indígenas de la aldea abandonen su comunidad en plena pandemia de Covid-19. Anteriormente, esta misma aldea fue defendida por los indígenas para evitar su destrucción durante el mundial de Futbol de 2014. En el interior de la Aldea Maracaná se encuentra el edificio considerado como el primer museo indígena de Latinoamérica.

20 de junio de 2013, más de un millón de personas protestan en Brasil. Las razones son múltiples: desde el aumento a la tarifa del transporte público– el cual llegó a costar 1.12 euros por pasaje– hasta el desalojo de 70 mil personas de sus hogares. Todas estas familias en condición de pobreza y vulnerabilidad. Todo como parte del plan de renovación de Río de Janeiro para recibir la Copa Mundial de Fútbol del 2014 y Los Juegos Olímpicos de 2016.

Dentro de los protestantes se encontraban indígenas de la Aldea Maracaná, un edificio antiguo retomado por diversos grupos originarios de Brasil y considerado el primer museo indígena de latinoamérica. Los indígenas de la Aldea Maracaná bailaron y cantaron para protestar en contra del derrumbe de su aldea. El gobierno de Río de Janeiro busca poner en su lugar un estacionamiento, que servirá para los visitantes del recién renovado estadio Maracaná. Es decir, se buscaba destruir el centro cultural de las comunidades originarias de Brasil, para favorecer un estadio que lleva el nombre de los indígenas afectados. 

Foto: El País

Anterior a las protestas, en marzo de 2013, la policía militar de Brasildesalojó de manera coercitiva a más de 50 indígenas de la Aldea Maracaná para facilitar la demolición. Esto provocó protestas en Río, las cuales, a su vez, permitieron a los indígenas regresar temporalmente a su Aldea. 

Durante las protestas del 20 de junio de 2013, la FIFA exhortó al gobierno de Río de Janeiro a no permitir que los protestantes se acercaran al estadio Maracaná. Indígenas, estudiantes y demás civiles se acercaron al estadio mientras la policía se preparaba para reprimir la marcha. No tardaron en llegar las primeras bombas de gas lacrimógeno ni los primeros golpes con macana. La multitud se desintegró y el estadio quedó protegido. La FIFA consiguió su objetivo y 70 mil personas continuaron con el miedo a ser desalojadas, al igual que los indígenas de la Aldea Maracaná. Así se aprecia en el documental Estado de Excepción del director Jason O’Hara.

Poco después, el miedo se volvió realidad.77.206 personas fueron desalojadas y reubicadas en hogares construidos por el gobierno de Río. Las personas reubicadas comentaron que “los apartamentos eran pequeños para el tamaño de las familias. Además, consideraron injustas las negociaciones y se decían víctimas de presiones psicológicas para aceptar cualquier tipo de acuerdo. Los indígenas de la Aldea Maracaná resisten hasta el día de hoy. 

9 de mayo de 2020; la pandemia originada por la Covid-19 ha ocasionado 8 mil 500 muertes en América Latina. En Río de Janeiro, el político de ultraderecha, Rodrigo Amorim, hostiga a los indígenas de la Aldea Maracaná para que desalojen el edificio por el que tanto han luchado. Esta vez no es a través de la policía militar brasileña, sino a través de las Fake News para influenciar la opinión pública sobre la Aldea. De acuerdo al medio Tercera Vía “Los hostigamientos de Rodrigo Amorim a la comunidad indígena, ocurren en un contexto en el que diversos organismos de derechos humanos alertan sobre la situación de riesgo y vulnerabilidad generalizada en la que se encuentran los pueblos indígenas de Brasil en sus territorios, frente a la expansión acelerada del COVID-19.


Mientras los indígenas son hostigados, el estadio Maracaná se transforma en un hospital de campaña, en el que habrá 400 camas para tratar a pacientes de Covid.

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