Hong Kong: las “nuevas” protestas

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Escrito por: Melissa Tovar Becerra

El domingo 28 de junio empezó una meticulosa revisión de tres días a la propuesta de ley de seguridad nacional para Hong Kong. Durante estos días, el público tuvo información casi nula sobre lo que estaba pasando dentro del Congreso Nacional del Pueblo (NPC). Durante la reunión de este congreso se compartió una revisión de la ley de seguridad nacional, específicamente expuesta por uno de los siete subdirectores de la Comisión de Asuntos Legislativos del comité del NPC.

Durante el domingo, Global Times, medio estatal chino, anunció que el NPC había llegado a un “consenso general” sobre la ley. Unos días después, el NPC aprobó la ley de seguridad nacional de Hong Kong, la cual criminalizaría a aquellos individuos que se dedican a actividades relacionadas con el terrorismo, la secesión, la subversión y la interferencia extranjera contra el régimen chino.

La controversial ley tiene como propósito “guardar la seguridad nacional”, pero los habitantes de Hong Kong lo ven como una ley que provocará la limitación de su libertad.

Las protestas comenzaron el domingo, un día después de que la policía de Hong Kong rechazara el permiso para la marcha anual que se ha hecho el primero de julio por los últimos 17 años para conmemorar la devolución de Gran Bretaña a China en 1997. La policía publicó en redes sociales una carta dirigida a los líderes que han organizado manifestaciones masivas en años pasados, diciendo que este año quedarían prohibidas este tipo de expresiones debido a la pandemia del coronavirus.

Sin embargo, esta prohibición por la marcha de los derechos civiles alimentó el ánimo de cientos de personas que desean seguir viviendo en un mundo liberal.

La protesta inició como una marcha pacífica y silenciosa. Los ciudadanos marcharon por diversos barrios del distrito de Kowloon, pero todo explotó con la llegada de policías, quienes produjeron enfrentamientos con los manifestantes. Los disturbios más grandes ocurrieron cuando los manifestantes empezaron a gritar cánticos y consignas contra los agentes policiales, lo cual llevó al uso de gas pimiento por parte de los oficiales. Roy Chan, un manifestante de 44 años comentó: “debemos levantarnos y derrotar a todas aquellas personas que privan a la libertad de la gente de Hong Kong.  La policía de Hong Kong confirmó el arresto de 53 personas, 41 hombres y 12 mujeres, quienes fueron detenidos por sospechas participar en una asamblea ilegal.

El mismo domingo por la noche, Joshua Rosenzweig, jefe del equipo de Amnistía Internacional sobre China, dijo: “la afirmación de las autoridades de que la ley de seguridad nacional solo afectará a una pequeña minoría no es nada tranquilizadora cuando la ley incluye medidas represivas que podrían utilizarse para dirigirse contra literalmente cualquier persona que el gobierno elija”.

Rosenzweig, agregó “si esta ley está realmente destinada a combatir las auténticas amenazas a la seguridad nacional y el terrorismo, como afirma Beijing, entonces debe incluir claras excepciones para el ejercicio pacífico de derechos como la libertad de expresión, de reunión y de asociación”.

Un día antes de que todo esto sucediera, el Senado de los Estados Unidos aprobó un proyecto de ley, el cual impondrá sanciones a quienes apoyen el trabajo de Beijing para controlar la soberanía de Hong Kong. En respuesta a esto, el gobierno de Hong Kong solicitó al Senado de los Estados Unidos que dejara de interferir en sus asuntos internos. Sin embargo, la privación de la libertad es un asunto de importancia para la comunidad internacional, y su búsqueda cae en manos de la gente alrededor del globo cuando las personas en China tienen las manos atadas para reclamar sus derechos.

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