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Golpe de Estado en Myanmar

En la madrugada del 1° de febrero, el ejército de Myanmar llevó a cabo un golpe de Estado, arrestando a lxs dirigentes del país, incluyendo a la jefa de Gobierno y premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi. 

Ciudadanos birmanos protestando contra el golpe de Estado, en Bangkok, Tailandia.
Fuente: El Confidencial

Escrito por: Indra Morales Peña

En la madrugada del pasado lunes, el Ejército de Myanmar aprehendió a los gobernadores de las distintas regiones, al presidente, Win Myint, y la consejera de Estado, Aung San Suu Kyi, galardonada con el premio Nobel de la Pazpor su lucha en Myanmar en favor de la democracia y el énfasis en una lucha no violenta. Se declaró estado de emergencia y el poder quedó en manos del jefe del Estado Mayor, Ming Aung Hlaing.

El golpe de Estado fue llevado a cabo por el Ejército, también conocido como Tatmadow, después de varios meses de tensiones con el gobierno civil, derivados de los resultados de las elecciones de noviembre del año pasado, pues el partido Liga Nacional por la Democracia, NLD por sus siglas en inglés, encabezado por Aung San Suu Kyi, obtuvo una abrumadora victoria, haciéndose con el 83 por ciento de los escaños en el Parlamento frente al partido militar, Partido de la Solidaridad y el Desarrollo de la Unión (USDP). El Ejército ha justificado el golpe de Estado bajo la acusación de que las elecciones fueron fraudulentas.

A pesar de que la comisión electoral reiterara que las elecciones se llevaron a cabo de manera legítima y que no había pruebas de fraude, las reclamaciones por parte del Ejército para que se tomaran cartas en el asunto y se llamaran a nuevas elecciones continuaron. Las tensiones aumentaron, habiendo incluso amenazas de portavoces militares que advertían que se “tomaría medidas”si el gobierno civil no actuaba, insinuando un golpe de Estado, a menos que se tomaran en serio las reclamaciones por fraude.

Pocas horas después de la detención de los líderes civiles se llevó a cabo una emisión nacional, en la cual el Ejército declaró al país en estado de emergencia y anunció que, según lo establecido en la Constitución, el poder quedaría en manos del comandante del ejército, Min Aung Hlaing, y se sostendrán elecciones dentro de un año, después de que la comisión electoral sea reconstituida.

Aunque se desconoce el paradero de Suu Kyi y el resto de los funcionarios detenidos, se distribuyó un comunicado en redes sociales en el que el NLD condena el golpe de Estado y pide a la población que “resista con firmeza”.El País reportaque la población por el momento está tranquila, pues ya han vivido otros golpes de Estado, sin embargo están decepcionados y sorprendidos por la acción militar tan drástica.

Conoce un poco sobre Myanmar

El país de Myanmar, la antigua Birmania, ha tenido un proceso largo y complicado en su transición a la democracia, pues vivieron bajo una dictadura militar desde 1963 hasta el año 2011 cuando hubo una transición pacífica de poder a Suu Kyi mediante elecciones. Sin embargo, esta transición se concedió para apaciguar las presiones internacionales a las que el país estaba sometido y acomodar la transición de manera que el ejército mantuviera un estatus de poder en las decisiones gubernamentales.

La actual Constitución, redactada en 2008, es decir, bajo la dictadura militar, concede al ejército muchos beneficios, como la reserva del 25 por ciento de los escaños en el Parlamento a los militares, el poder de veto sobre las enmiendas legislativas, y la reserva de los puestos de ministros de Interior, de Defensa y de Fronteras. También fue redactada de manera que limitara las capacidades de Suu Kyi, por ejemplo, impidiendo que pueda ser presidenta y creando en su lugar el puesto de Consejera de Estado.

En este nuevo periodo, Suu Kyi y su partido pretendían promover una reforma constitucional, por lo que se ha especulado que estas intenciones pudieron haber influenciado la acción militar al poner en riesgo el control parcial que el ejército mantiene sobre el país.El portal de Vox reporta que algunos de los expertos con quienes se comunicaron consideran que el ejército aprovechará este golpe de Estado para redactar una nueva constitución que debilite el movimiento pro-democracia.

Por otro lado, Sarah Bouchat de la Universidad de Northwestern, considera que el partido militar sabe que siempre se mantendrá como mayoría en el poder, sin embargo, al permitir la transición a unas elecciones democráticas en 2011, esperaban obtener legitimidad pero después de la gran derrota que sufrieron en estas últimas elecciones, optaron por un nuevo camino para asegurar su posición ventajosa.

Respuesta internacional

Aunque recientemente varios países occidentales le habían dado la espalda al gobierno de Suu Kyi por su falta de acción contra el genocidio perpetrado por la milicia contra los rohinyás en 2017, Estados Unidos y la Unión Europea, como cabezas de los países occidentales, han condenado las acciones militares, señalando que se oponen a cualquier intento de alteración a los resultados de las últimas elecciones. También han pedido la reducción de la escalada y la liberación de los detenidos.

La organización no gubernamental Humans Rights Watch (HRW), ha instado a los gobiernos a que se pronuncien enérgicamente en contra de este golpe de Estado. Sin embargo, China, la potencia de la región, se limitó a pedir que se manejen las diferencias bajo el marco constitucional.

Aunque todavía se está a la espera de las siguientes acciones del nuevo gobierno militar, personas esperan con optimismo que, gracias a que Myanmar ya no se encuentra aislado del mundo, se pueda resistir la ocupación militar.