Golpe de Estado en Malí

Mundo
Créditos: Claude TRUONG-NGOC

Escrito por: Carolina Nava 

El pasado 19 de agosto el presidente de Malí, Ibrahim Boubacar Keïta, se vio forzado a declinar su posición al poder junto al Primer Ministro, Boubou Cissé, después de haber sido detenidos a manos de militares guiados por el coronel Assimi Goita, quienes han asegurado que existirá una transición civil en el país africano.

El golpe de Estado en Mali se llevó a cabo el martes 18 de agosto, cuando un grupo de soldados se amotinaron y arrestaron a Boubacar Keïta, Boubou Cisse y a otros ministros gubernamentales de alto rango. Se abrió fuego contra la base militar de Kati y además comenzaron a circular por las calles de la capital tanques blindados y vehículos militares. El golpe de Estado fue acompañado y celebrado por una gran multitud de partidarios de la oposición en la plaza de la Independencia donde hacía meses se habían llevado a cabo protestas contra el gobierno de Keïta.

Las posturas de otros países y de organismos internacionales surgieron de diversos lados del mundo. El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, expresó que la liberación del Presidente y del Primer Ministro era necesaria y que esta debía ser “inmediata y sin condiciones” e incluso la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO)  anunció que enviaría una delegación a Malí con la finalidad de restablecer el orden constitucional y pedir que se ponga en libertad a los funcionarios. También hizo saber que los países miembros habían decidido cerrar sus fronteras aéreas y terrestres con Malí y detener sus relaciones financieras y comerciales con el país, ya que los golpistas presentaban una violación para los protocolos de la organización.

En la noche del 18 de agosto y en la madrugada del 19, el presidente se vio en la necesidad de disolver el Gobierno y el Parlamento después de dar un discurso en la televisión nacional del país y asegurar lo siguiente: “no deseo que se derrame más sangre por mantenerme en el poder”. Explicó que no tenía otra elección más que someterse a las exigencias de su ejército e incluso se lamentó por las muertes a causa de la represión de manifestantes en meses pasados.

Después de la madrugada del 19 de agosto, el grupo de militares anunció por el mismo canal de televisión, donde se había hecho pública la renuncia de Keïta, que se había creado el Comité Nacional de Salvación del Pueblo, el cual cumpliría el objetivo de asegurar que existieran elecciones en un plazo razonable, además de proclamarse en condiciones para asumir la responsabilidad de proveer los servicios públicos necesarios.

Estas acciones por parte de los militares golpistas surgieron a partir de un hartazgo social frente a las decisiones de Keïta, quien en el mes de Julio había anunciado la formación de un Gobierno de unidad nacionalfrente a las necesidades que habían emergido por las diversas crisis que Malí sufre, las cuales incluyen numerosos ataques terroristas en el centro y norte del país, protestas en el centro del país contra su gobierno, el secuestro por presunto terroristas al líder de la oposición, presencia de corrupción en las élites políticas, amplios números de desempleo y el creciente desemboque de la pobreza extrema, entre otros factores más.

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