Georgia: La detención de un expresidente en tiempos electorales

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En el escenario de crisis política en Georgia, el regreso y la consecuente la detención y encarcelamiento del expresidente Mijaíl Saakashvili el 1 de octubre no han pasado desapercibidos en los comicios del 2 de octubre.

Escrito por: Mariana González Correa

Imagen: AP

El 1 de octubre, el expresidente georgiano Mijaíl Saakashvili fue detenido al ingresar a Georgia por primera vez desde 2013. Luego de ocho años en exilio, Saakashvili decidió regresar para mostrar su apoyo al partido Movimiento Nacional Unido (MNU) en las elecciones municipales del 2 de octubre. Sin embargo, debido a sus condenas en rebeldía por abuso de poder y corrupción en 2018, fue detenido y enviado a prisión por las autoridades georgianas.

¿Quién es Mijaíl Saakashvili?

Mijaíl Saakashvili, abogado y político de carrera, fungió como el tercer presidente de Georgia. En 2003, llegó al poder luego de la Revolución de las Rosas, en la que Saakashvili y otras personas de la oposición del gobierno de Eduard Shevardnadze pedían su renuncia. De 2004 a 2013, su gobierno se caracterizó por buscar alejar a Georgia de la influencia rusa y orientarse hacia Occidente, en específico, hacia la Unión Europea y la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Asimismo, las tensiones con Rusia fueron algo constante en su gobierno, especialmente por el breve conflicto en 2008 por Abjasia y Osetia del Sur que terminó en la pérdida de ambos territorios. 

Después del término de su segundo mandato en 2013, Mijaíl Saakashvili dejó Georgia para volverse conferencista en la Universidad de Tufts en Estados Unidos. En 2015, Petro Poroshenko –el entonces presidente de Ucrania– lo contrató como asesor y le concedió la nacionalidad ucraniana, originando su renuncia a la ciudadanía georgiana. En el mismo año, se convirtió en gobernador de la provincia de Odessa, puesto que ocupó por un año debido a sus choques con Poroshenko. Luego de que se le retirara la nacionalidad ucraniana en 2017, se le detuviera por liderar protestas y se le expulsara de Ucrania en 2018, Saakashvili recuperó su ciudadanía y fue nombrado como presidente del Comité Nacional de Reformas del Gobierno por el actual presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, en 2019.

¿Por qué fue condenado por los tribunales georgianos?

En la actualidad, el expresidente georgiano está en prisión por dos sentencias en su contra emitidas en 2018. En primer lugar, se le declaró culpable por intentar encubrir pruebas sobre el asesinato de un banquero georgiano, así como por amnistiar a cuatro policías condenadxs por el caso en 2008, obteniendo una pena de tres años de prisión en enero. En segundo lugar, se le condenó in absentia a seis años de prisión en junio del mismo año por abuso de poder. En específico, el caso versó sobre el encubrimiento de pruebas sobre la golpiza a un miembro del parlamento de los partidos de oposición en 2005.  

Sin embargo, Saakashvili ha afirmado en diversas ocasiones que los cargos están motivados políticamente. En este sentido, ante su detención el viernes pasado, el MNU aseguró que se trató de “una provocación”

¿Cómo fue su detención?

Ahora bien, el 1 de octubre por la mañana, el expresidente georgiano subió un video en su cuenta de Facebook, en el que comunicó que había regresado a Georgia después de ocho años. Por este medio, Saakashvili llamó a la movilización en las votaciones del sábado en apoyo al MNU, el partido que fundó en 2001. En este sentido, afirmó: “Votar por el Sueño Georgiano será firmar la sentencia de muerte para Georgia”. Además, enfatizó en que había arriesgado su vida y su libertad para regresar, aunque no tenía miedo a nada. 

En concordancia con las amenazas de las autoridades de que Mijaíl Saakashvili sería arrestado en el momento en el que ingresara a Georgia, Irakli Garibashvili –primer ministro georgiano– anunció su detención y traslado a un centro penitenciario el viernes por la tarde.  A pesar de que en un inicio se había negado que el video fuera real, el primer ministro informó que habían rastreado los movimientos de Saakashvili desde Ucrania a Georgia y que “eligieron un momento y un lugar para la operación policial que crearía obstáculos mínimos para el arresto”. Asimismo, en un discurso televisado el mismo viernes, Salomé Zurabishvili –presidenta de Georgia– indicó que nunca habría perdón para Saakashvili

¿Qué implicaciones puede tener en el escenario político de Georgia?

En el actual contexto político de Georgia que se encuentra en crisis desde las elecciones legislativas del año pasado, este suceso no pasa desapercibido. 

En las elecciones de octubre de 2020, Sueño Georgiano –el partido del gobierno– fue la fuerza política más votada, obteniendo 90 de 140 escaños en el parlamento. No obstante, los partidos de oposición y parte de la población denunciaron que los resultados fueron fraudulentos, generando movilizaciones masivas en el país del Cáucaso. Aunado a lo anterior, otro punto de conflicto surgió por la retractación de Sueño Georgiano de realizar elecciones legislativas anticipadas si obtenía menos del 43 por ciento de los votos en las elecciones del sábado, luego de comprometerse en una medicación auspiciada por la Unión Europea. 

En este escenario de tensión que ha persistido hasta el día de hoy, el regreso y la posterior detención de Mijaíl Saakashvili han afectado el panorama, especialmente por su intención de incentivar los votos y movilizaciones en pro del MNU. De acuerdo con Robin Forestier-Walker –periodista de Al-Jazeera–, la política georgiana se ha vuelto cada vez más polarizada y se ha centrado más en las personalidades políticas que en los problemas que afectan al país, por lo que podría haber afectado a las elecciones municipales. Según Forestier-Walker, se trata de unos comicios importantes, ya que son como un referéndum sobre el gobierno. “Si el gobierno no obtiene suficiente apoyo, podría verse obligado a convocar elecciones anticipadas”, afirmó. 

Luego de un recuento de los resultados de las elecciones del pasado sábado 2 de octubre, la Comisión Electoral georgiana informó que Sueño Georgiano había ganado con el 47 por ciento de los votos, mientras que el MNU había quedado en segundo lugar, con el 30.61 por ciento. En conjunto, todos los partidos de oposición consiguieron el 53 por ciento de los votos. 

De manera similar a las elecciones del año pasado, la oposición denunció que los resultados habían sido fraudulentos. Guiorgi Baramidze –un dirigente del MNU– sostuvo que habían detectado intimidaciones de personas electoras, compras de votos y votos múltiples, por lo que su partido utilizará “todos los medios legales para que se anule esta farsa”. Cabe destacar que la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) también realizó este tipo de declaraciones a partir de su trabajo como observadora, debido a “acusaciones generalizadas y recurrentes de intimidación, de compra de votos y presiones sobre los candidatos y los electores”. Empero, Sueño Georgiano estipuló que las votaciones se llevaron a cabo bajo los “máximos criterios democráticos”.

Todavía se realizará una segunda vuelta el 30 de octubre en ciudades importantes como Tiflis –la capital de Georgia–, empero, los resultados de estos comicios han afectado el panorama político que lleva más de un año en crisis. Aunque los efectos en el largo plazo siguen por determinarse, la encarcelación de Mijaíl Saakashvili ha repercutido, particularmente considerando que ha seguido movilizándose en su celda.

Aunado a que el expresidente inició una huelga de hambre, sostuvo que Georgia requería una transición hacia una democracia genuina, “donde los oponentes políticos no sean encerrados por cargos falsificados ni forzados al exilio”. Pese a que ha afirmado que no busca un cargo político en el país, ha reiterado que desea “luchar hasta el final contra el gobierno oligárquico que mata a la democracia georgiana”.