El regreso de la MUD al panorama electoral venezolano

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El 31 de agosto, la Plataforma Unitaria de Venezuela anunció que se presentará para las elecciones locales y regionales del 21 de noviembre, tratándose de su primera participación en los procesos electorales desde 2018.

Escrito por: Mariana González Correa

El 31 de agosto, la Plataforma Unitaria de Venezuela (PUV) informó que presentará personas candidatas para las próximas elecciones regionales y locales de Venezuela, que se llevarán a cabo en noviembre de este año. Desde la suspensión de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en 2018, esta es la primera vez que el bloque opositor se integra a los procesos electorales del país. La PUV, que agrupa a los principales partidos de la MUD, está conformada por diversos partidos políticos, como Un Nuevo Tiempo, Acción Democrática, Primero Justicia, Voluntad Popular, La Causa R y Bandera Roja, cuya motivación en estas elecciones es, en palabras de la coalición, “encontrar soluciones permanentes a nuestros padecimientos y fortalecer la unidad”.

¿Qué es la MUD y por qué fue suspendida en 2018?

En 2008, la MUD surgió como una alianza de la oposición al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), el partido del presidente Nicolás Maduro. En 2012, se registró como partido político para participar en las elecciones legislativas de 2015, en las que hizo historia al ganar 123 de 167 curules en la Asamblea Nacional, venciendo al PSUV por primera vez en 15 años.

Empero, en enero de 2018, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) inhabilitó a la MUD en víspera de las elecciones presidenciales, bajo el argumento de que incurriría en doble militancia por agrupar a diversas organizaciones políticas ya renovadas y otras pendientes de renovación ante el Consejo Nacional Electoral (CNE). Según el Tribunal, la doble militancia podría generar la nulidad por ilegitimidad de una de las dos organizaciones, violando el artículo 32 de la Ley de Partidos Políticos, Reuniones Públicas y Manifestaciones.

Por este dictamen, desde ese momento, la coalición opositora ha tenido que enfrentarse a los periodos electorales de manera independiente. Para Luis Salamanca, exrector del CNE en entrevista con BBC Mundo en 2018, sacar del juego político a la MUD fue eliminar “una tarjeta electoral amplia y unitaria por la que podía votar todo el mundo, tanto gente de partidos como independientes”, debilitando a la oposición al dividirla.

Esta decisión desató críticas al gobierno de Maduro, respecto de su legalidad más allá de la política. Según Eugenio Martínez –periodista venezolano consultado por BBC Mundo en 2018–, el fallo del TSJ no es un hecho aislado, pues conforma la estrategia del régimen de Maduro para ir construyendo a la oposición a su medida. Además, el experto subrayó que la sentencia se basó en una premisa no demostrada de la doble militancia, ya que solamente se supuso desde lo general, no a partir de un caso particular. Por parte de la MUD, esto desencadenó tres años de boicot a los poderes públicos, al desconocerlos y llamar a la población a abstenerse de participar en votaciones por falta de garantías.

El regreso de la alianza opositora

A finales de junio de este año, el CNE anunció que había aprobado 20 nuevas denominaciones de organizaciones políticas, entre las que se encuentra este bloque opositor.  Tres años después de la exclusión de la MUD en los procesos de renovación de los partidos, el bloque renació para consolidarse como un partido político nacional, volviéndose elegible para las elecciones de noviembre. Luego de la extensión del plazo para las postulaciones a las elecciones hasta el 1 de septiembre, la PUV decretó que participaría en los comicios de este año, con la tarjeta de la MUD.

El pasado 31 de agosto, en conferencia de prensa virtual, la PUV dio el anuncio sobre su participación en las próximas elecciones regionales y municipales. Además, indicó que no serían unas elecciones “justas ni convencionales” por los obstáculos impuestos por la dictadura, no obstante, sostuvo que “serán un terreno de lucha útil para fortalecer a la ciudadanía e impulsar la verdadera solución a la grave crisis de nuestro país: unas elecciones presidenciales y legislativas libres”. Asimismo, la coalición estableció que la decisión de acudir a las urnas es complementario a los esfuerzos en México, donde, a inicios de agosto, inició la mediación de Noruega entre el gobierno venezolano y la oposición para resolver la crisis en el país latinoamericano, abordando temas desde el levantamiento de sanciones internacionales hasta la organización de elecciones presidenciales con las condiciones y garantías necesarias.

Ante esta noticia, el 1 de septiembre, la Unión Europea (UE) expresó su respaldo a la participación de la PUV en las elecciones, además de que solicitó que estas ocurran en condiciones respetuosas de los estándares internacionales para la democracia. Cabe destacar que en julio de este año, la UE mandó una misión técnica a Venezuela para evaluar si se está en condiciones para desplegar una misión de observación para este proceso electoral, que actualmente sigue en proceso de determinación. Asimismo, Estados Unidos ha afirmado que revisará las sanciones económicas contra Venezuela si “se ven medidas […] que avancen a Venezuela hacia la seguridad, la democracia y el Estado de Derecho”.  Por ende, ante el regreso de la MUD al panorama electoral y el actual proceso de mediación entre el gobierno venezolano y la oposición, las miradas de la comunidad internacional se han puesto –todavía más que antes– en el próximo proceso electoral en Venezuela, a realizarse el 21 de noviembre y que renovará los cargos ejecutivos y legislativos de los 23 estados del país, así como de sus 355 municipios.