El racismo: el diagnóstico de una sociedad enferma

Mundo

Escrito por: Lia Herrada

Luego de la fuerte noticia sobre el ciudadano estadounidense George Floyd, el mundo entero se ha levantado en protestas para exigir justicia e igualdad a funcionarios cuyo objetivo, en esencia, es salvaguardar la vida y la integridad de su gente, sin importar raza, color de piel, origen étnico, lengua, entre otros, que le impidan gozar de sus derechos.

El racismo es el resultado de una supremacía social que, diversos factores de la cultura globalizada y las ideologías nacionalistas de actores políticos han inculcado sobre su misma población. Este fenómeno ha demostrado ser la verdadera pandemia de la sociedad en pleno siglo XXI y cuya “cura” aún no existe.

Estados Unidos fue solo el punto de quiebre para que la sociedad global haya despertado un poco su consciencia acerca del poder que sostiene el racismo. Países de América Latina y Europa han marchado y protestado en contra de la discriminación racial.

Este fenómeno ha estado inmerso en la cultura desde hace mucho tiempo, se ha adoctrinado a la sociedad a desconfiar de aquel cuyo color de piel difiera del “blanco”, a distinguir al hablante del inglés y minimizar al indígena, a enaltecer el valor del que posee un tono de piel mas blanco, a despreciar el trabajo y la mano de obra nacional, pero confiar ciegamente en productos elaborados del extranjero. El racismo no solo se proclama dentro de los países sino también entre los mismos.

De estas distinciones no se ha encargado únicamente el pueblo en general, sino también, los medios de comunicación y las diferentes expresiones del arte, tal como lo es el cine. Estas han alimentado al mundo entero de entretenimiento basado en la segregación racial, desde comentarios y burlas que, incluso la misma sociedad ha normalizado, hasta extremas brutalidades físicas y psicológicas a este grupo de personas que no comparten la misma raza, color de piel y origen. Ha pugnado por el consumismo racial ejemplificando al moreno como sometido a la alienación del capitalismo en manos del blanco como élite.

Resulta paradójica la intención americana de detener la supremacía blanca dentro de su país, acogiéndose en contra del racismo, cuando a su vez, forman parte de la evangelización nacionalista cuyos principios se basan en dogmas discriminantes erigiendo sociedades excluyentes.

En este punto, el proselitismo racial ha sido un parteaguas en la ironía americana, es decir, ¿en dónde quedan aquellos grandes defensores de los derechos humanos y de la segregación racial que se enseña en las escuelas? ¿Qué tan influyente fueron los discursos de Martin Luther King y el activismo en pro de los derechos civiles, especialmente de los “negros”? ¿Existe una verdadera congruencia entre la lucha y la hegemonía racial?

Todos estos movimientos actuales que han pugnado por parar la discriminación son un claro ejemplo de la naturaleza del ser humano; de abolir la heterogeneidad de ideologías, razas, religiones, etnias, etcétera. El mundo supone que el concepto de tolerancia es sinónimo de respeto. Es normalizar que el multiculturalismo y la diversidad son ejemplos del vasto potencial homogéneo que cada país o nación es capaz de acoger.

Definitivamente este año ha demostrado ser una verdadera revolución diplomática, científica, pandémica y racial, en la cual, el mundo se ha enfrentado a múltiples ataques y protestas. Estas manifestaciones han puesto en manos de la sociedad la capacidad de esclarecer sus ideales y sus verdaderos valores, los cuales no caracterizan a una sociedad enferma.

3 comentarios sobre "El racismo: el diagnóstico de una sociedad enferma"

  1. El punto álgido de este confinamiento está ya observándose en el despertar de muchas mentes en el mundo.
    Hay una lista de “enfermedades”, como el racismo, normalizadas en nosotros. Sin embargo, la cura depende del propio ser humano.

  2. Creo que México se ha caracterizado por defender al extranjero, pero discriminar a su pueblo, ojala que de verdad cambiemos nuestras ideologias y construyamos sociedades respetuosas hacia el projimo.

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