El caso de Javier Humberto Ordóñez

Mundo
Foto: El Periódico
Barrera policiaca contiene a manifestantes

 Escrito por: Emilio Duran Torres

Protestas se desataron en varias ciudades de Colombia debido a la tortura y asesinato de Javier Humberto Ordóñez, un abogado de 46 años, por parte de dos oficiales de policía por la supuesta violación de distancia social implementada a raíz del Covid-19. 

El pasado miércoles 9 de septiembre, Javier Humberto Ordóñez fue asesinado tras ser sometido por dos policías quienes alegaban que este estaba violando las leyes de distanciamiento social establecidas para afrontar el Covid-19. Los dos policías responsables afirman que Javier falleció en el hospital al que fue trasladado después de recibir constantes abusos, dentro de los cuales está registrado el uso de armas paralizantes por más de ocho veces y un golpe contundente en el lado derecho de la cabeza. Vadith Gómez, abogado de la víctima, afirma que Javier murió antes de llegar al hospital por la tortura y abuso. El caso provocó grandes alborotos a lo largo de Colombia. 

En un video grabado por los amigos de Javier que circuló por redes sociales, se muestra cómo mientras está sometido bajo las rodillas de los policías, este hombre pide a los agentes que paren porque estaba siendo sofocado. En respuesta a lo sucedido, el gobierno de Iván Duque ha declarado que los policías ya han sido despedidos y que una futura investigación está pendiente, además de que se hará una autopsia para determinar las causas de la muerte. Ambos expatrulleros, Juan Camilo Lloreda y Harby Damián Rodríguez, enfrentan una condena de hasta 60 años en prisión.

Juan Lloreda ha declarado su versión de los hechos, en donde señala que hay datos que indican que Javier Ordóñez es acusado por violencia doméstica, sin embargo, no hay antecedentes que justifiquen las acusaciones. Su testimonio también incluye una descripción de la reacción de la víctima con las autoridades al momento de su detención:

Foto: La Estrella de Panamá
Elementos policiales durante las manifestaciones

“Me propina un puño en el pómulo izquierdo y un puño en la espalda, haciendo que mi taser se caiga al piso; entonces, yo me agacho a recogerlo y el ciudadano emprende la huida. Reacciono y lo retengo con el taser desplegándole el segundo cartucho, que hace que se caiga (…). Cuando mi compañero pudo apoyarme, procedemos a intentar reducirlo haciendo uso moderado de la fuerza para esposarlo, lo que es difícil, ya que este sujeto tiene demasiada fuerza y no logramos esposarlo, por lo cual utilizo nuevamente el taser”

Protestantes tomaron las calles a pesar de la contingencia causada por el Covid-19. La primera protesta comenzó destruyendo la estación de policía de donde provienen los oficiales responsables de la muerte de Javier en el área de CAI de Villa Luz, al noroccidente de Bogotá. Debido a las crecientes manifestaciones, el gobierno colombiano respondió mediante un cuerpo policiaco altamente armado para tratar de detener los disturbios. 

La resolución de la administración actual no impidió que el movimiento creciera y estallaran las manifestaciones, esparciéndose a las ciudades de Medellín, Pareida e Ibagué, en donde también se atacó a estaciones policiacas y a la infraestructura del transporte púbico. La organización internacional no gubernamental, Human Rights Watch (HRW) condenó la forma en que la policía respondió, ya que hasta ahora existen más de 150 heridos entre policías y ciudadanos, además de 7 muertos. 

No es la primera vez que se registra un caso por el uso excesivo de la fuerza por parte de las autoridades en Colombia. Las protestas de noviembre del 2019 en donde se demandaba el aumento en el presupuesto para la educación pública, el subsidio de pensiones, mejoras a políticas sociales y al servicio de salud, también fueron acompañadas por cuerpos policiacos altamente armados. Ambas manifestaciones comparten las características del uso excesivo de la fuerza que le hace cara a la inconformidad social ante el gobierno del actual presidente, Iván Duque. 

Tras casi una semana, las protestas solo parecen crecer y una respuesta satisfactoria por parte del gobierno aún es exigida.

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