De no creyente a acreedor: Bolsonaro da positivo para Covid-19

Mundo

Escrito por: David Chaparro

“Lo lamento pero, ¿qué quieren que haga?”

Desde comienzos de la emergencia sanitaria, Brasil ha sido uno de los varios países que tomaron la enfermedad del Covid-19 con una menor importancia que la que merecía y, como resultado, la cantidad de infectados y fallecidos fueron exponencialmente aumentando hasta el día de hoy, 13 de julio, con más de 1.86 millones de confirmados y cerca de 72 mil muertes.

El pasado miércoles 11 de marzo, el director general de la Organización Mundial de la Salud, declaró a la enfermedad por Sars-CoV-2 como una pandemia y, por lo tanto, todos los países debían activar y ampliar sus mecanismos de respuesta de emergencia, manteniendo a la población informada del riesgo y, por medio de los servicios de salud, localizar, aislar y diagnosticar a los enfermos.

Desde un inicio, el presidente Jair Bolsonaro estuvo en contra de las medidas de confinamiento, alentando las agrupaciones, llamándola una “gripecita” y realizando caminatas por Brasilia causando focos de infección graves entre la población vulnerable ante la enfermedad; como parte de las acciones de Presidencia, gobernadores del país anunciaron una relajación de las medidas preventivas antes del tiempo estimado, como sucedió con João Doria en la ciudad de Sao Paulo y, como era de esperarse, la población empezó a salir, sin protección o distanciamiento y sin medidas en lugares recreativos, comercios y tiendas… el resultado de esto se vio reflejado en los servicios de salud en la ciudad, los cuales se han sobrecargado de pacientes del Covid-19 a más del 90% de su capacidad.

Tras el despido del ministro de salud, Luiz Henrique Mandetta y, en menos de un mes, la renuncia del sustituto en el cargo Nelson Teich, por su posición con la reapertura de sitios públicos, se creó un conflicto por la imagen del presidente ante la población y la mala aplicación del confinamiento, el cual no era, en un inicio, respetado en muchas localidades y fue puesto fuera de práctica.

El desacato en las medidas de salubridad, la constante publicidad de tratamientos milagrosos y la toma de acciones que minimizaban el problema tuvieron como consecuencia que el 7 de julio se diera a conocer que el mismo presidente había dado positivo a la prueba para detectar el virus y padecía la enfermedad, mismo que durante una entrevista –y recalcando que el uso de la medicina hidroxicloroquina era lo único necesario para afrontar la enfermedad– tomó un momento para quitarse la mascarilla y decir que se encontraba en perfecto estado.

Las reacciones que tuvo esto último escalaron al grado de que la Asociación de Prensa de Brasil informó que demandaría formalmente al mandatario por poner en riesgo la salud de los periodistas y personas presentes en la rueda de prensa al quitarse la mascarilla y no respetar la distancia recomendada para evitar propagaciones del virus.

En general, es necesario tomar en cuenta las medidas de salud y hacer caso a las autoridades por el beneficio de los individuos, de sus familias y por la pronta recuperación de los sectores más afectados por la situación sin precedentes en la que nos encontramos, sobre todo por parte de las autoridades oficiales de una nación y por las consecuencias tan desastrosas que pueden generar en la población la mala gestión de la problemática, en la economía y en la imagen pública, cuando se forma parte de la representación política ciudadana.

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