Ciudadanos estadounidenses inconformes frente a la reciente crisis palestina-israelí

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Las acciones que el presidente Biden ha tomado respecto al conflicto palestino-israelí ha despertado críticas dentro de los sectores más progresistas del país y de su partido dentro del parlamento.

concentración pro-palestina en Los Ángeles, el pasado 15 de mayo. 
Fuente: DW/Ringo H.W. Chiu 

Escrito por: Indra Morales Peña

El pasado martes 11 de mayo, la Casa Blanca declaró que consideraba que los ataques de Israel hacia Gaza estaban justificados bajo la legítima defensa y, el miércoles 12, en una llamada con el Primer Ministro en funciones de Israel, el presidente de EEUU reafirmó su “inquebrantable apoyo” al legítimo derecho a la seguridad y defensa de Israel.

Aunque Estados Unidos no se ha posicionado abiertamente en favor de Israel –a diferencia de la administración anterior–, sobre todo considerando que esta administración reanudó la ayuda humanitaria, económica y de desarrollo para los palestinos, además, en las declaraciones del portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, se ha llamado a “la contención a ambas partes”. Estas declaraciones despertaron críticas en la población, y algunos de sus representantes, al considerar que no son lo suficientemente tajantes al condenar el desplazamiento de las familias palestinas, especialmente después de que el 13 de mayo. Critican  a la administración estadounidense por haber frenado la adopción de una resolución en el Consejo de Seguridad respecto a este problema. El 17 de mayo, Estados Unidos volvió a frenar la propuesta impulsada por Noruega, China y Túnez.

La congresista Ilhan Omar, representante de Minnesota, parte del Partido Demócrata, tuiteó sobre estas declaraciones, diciendo que “hasta que podamos defender los derechos de los palestinos como hacemos con los de los israelíes, no tenemos base sobre la que apoyarnos en lo que respecta a la justicia o la paz”. Por su parte, la congresista Alexandra Ocasio-Cortés, representante de Nueva York, señaló sobre estas declaraciones que este era un asunto que competía a los Estados Unidos por su papel en la violación de los derechos humanos de los palestinos, y que no se trata sobre ambas partes, sino sobre un desequilibrio de poder. Después, el pasado 19 de mayo, comenzó a impulsar una resolución parlamentaria para bloquear la venta por 375 millones de dólares en armas a Israel.

Marcha pro-palestina en Nueva York, el pasado 15 de mayo.
Fuente: DW/Kevin Hagen

En lo que respecta a la población, el sábado 15 de mayo, en el aniversario de la Nakba, es decir, el día de luto nacional palestino que conmemora el desplazamiento de aproximadamente 700,000 palestinos durante la creación de Israel en 1948, miles de manifestantes propalestinos se concentraron en varias ciudades de Estados Unidos, como Nueva York, Atlanta, Los Angeles San Francisco y Washington, marchando con pancartas que leían “Palestina libre”, “Fin del apertheid israelí” y “Libertad para Gaza”.

El País señala que el presidente Biden se ha limitado a la gestión del conflicto y advocar por la resolución de este, pero evadiendo cualquier protagonismo en él, sobre todo para evitar la involucración en un conflicto internacional que no tiene solución a corto plazo. Sin embargo, como bien señalan los representantes del Partido Demócrata, el papel que tiene Estados Unidos en las capacidades militares de Israel requiere de un papel más activo y una postura más fuerte respecto a la defensa de los derechos humanos que están siendo violados en esta crisis.