China e India: los grandes de Asia en conflicto

Mundo

Por: María Paula Nava Ambriz

Las tensiones entre China e India han existido por mucho tiempo, se podría decir que desde 1947, cuando India rompe totalmente sus lazos con el Imperio británico para convertirse en un país independiente. Al irse, lo británicos fueron quienes establecieron las fronteras, cuestión con la que ni China ni India han estado de acuerdo desde entonces, y esta ha sido la causante de múltiples problemas territoriales. Ambos países se han disputado el control, principalmente, de dos territorios que se encuentran entre ellos. Cachemira, territorio que contiene a Aksai Chin dentro de sus fronteras, el cual está bajo actual administración China, sin embargo, India declara el control de esta como ilegal. Y Arunachal Pradesh, territorio el cual China reclama como suyo ya que forma parte de la región autónoma del Tíbet. Varios enfrentamientos militares importantes entre China e India se han dado en los últimos años, provocando que las tensiones entre los países más poderosos de Asia, crezcan.

En 1962 y 1967 ocurrieron las dos guerras Sino-indias, donde la disputa de la cordillera del Himalaya fue la principal causa. En 1987 los ejércitos de ambas naciones se volvieron a ver involucradas en un conflicto militar por las mismas razones, sin embargo, en este, ambos bandos se retiraron y no hubo bajas. En años recientes las disputas en el Himalaya han recobrado fuerza. En el 2017, conflictos tuvieron lugar en la meseta de Doklam, región ubicada entre China, India y Bután. Esta crisis política comenzó porque China decidió comenzar la construcción de una carretera en esta región, cuestión que causó desagrado por parte de los gobiernos de India y Bután; este último argumentó que la construcción estaba siendo llevada a cabo dentro de su territorio y que tratados territoriales estaban siendo violados (Bután está bajo protección de la India). China declaró que Doklam es parte de su territorio, no de Bután y mucho menos de India. Al final, ambas partes se retiraron el 28 de agosto de 2017. Este es un ejemplo de las disputas que existen para tener el control de regiones que representan una ubicación estratégica importante.

En las últimas semanas, las tensiones entre China e India han vuelto a ser noticia, ya que han aumentado preocupantemente desde el pasado 5 de mayo, cuando soldados de ambos bandos se enfrentaron a orillas del lago Pangong Tso, el cual se encuentra en la meseta Tibetana, dejando una gran cantidad de soldados heridos. Estos hechos ocasionaron que tanto China como India desplegaran tropas en sus fronteras, de acuerdo con medios de ambos países. Debido a la situación, y a que las negociaciones entre militares de ambos países en la frontera no dieron resultado, diplomáticos de Pekín y Nueva Delhi comenzaron conversaciones para calmar la situación. El pasado 27 de mayo Zhao Lijian, Subdirector del Departamento del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, declaró que la situación en la frontera está “estable y controlada”, y que ambos países son “capaces de resolver los problemas correctamente a través del diálogo”. Sin embargo, la supuesta estabilidad de la situación no se vio reflejada el pasado lunes 15 de junio, cuando surgió un enfrentamiento en el Valle de Galwan (donde ambas potencias de disputan el control de Cachemira), dejando a 20 soldados indios muertos, mientras el gobierno Chino no ha reportado bajas por parte de su ejército. Este es el primer enfrentamiento con muertes en los últimos 45 años. China declaró que India cruzó su frontera, que el Valle de Galwan siempre ha pertenecido a China y que las provocaciones por parte del gobierno indio deben parar.

Las tensiones entre China e India no solo deben ser vistas desde el plano territorial. La rivalidad económica entre ambos países también juega un papel importante en esta situación. India es, probablemente, el único país en Asia lo suficientemente capaz de representar un contrapeso al poder que tiene China, y aunque este último cuenta con una economía evidentemente más fuerte que la de India, en los últimos años la economía de India ha crecido exponencialmente y apunta a ser una potencia en los próximos años. Ante esta amenaza, lo que China hizo fue rodearla, ¿cómo?, utilizando su poder económico para convertir en aliado a todo país que rodea al territorio de la India. Teniendo una fuerte relación con Pakistán, el gobierno chino ha invertido millones de dólares en infraestructura y en un puerto en Gwadar, el cual es operado por China. En Sri Lanka, país ubicado al sur de la India, una empresa del gobierno chino arrendó por 99 años el puerto de Hambantota, afianzando las relaciones entre los países. China se convirtió en el proveedor más importante de armas de Bangladesh. Y finalmente, tras el conflicto político de India y Nepal en el 2015, las relaciones de este último con China mejoraron considerablemente. Parecería que China tiene todo para poder doblegar a India, sin embargo, India tiene de su lado a un aliado muy poderoso: Estados Unidos. Ambos países cuentan con excelentes relaciones comerciales, siendo la venta de armas el lazo principal. Y la enemistad que, tanto los Estados Unidos como la India tienen con Pakistán y China, los une más que nunca.

Esta situación entre China e India sin duda deja mucho para pensar. Viendo este panorama, uno consideraría que las relaciones entre ambos países están totalmente rotas, pero a pesar de todo lo sucedido, China sigue siendo un aliado comercial muy importante para la India, y ambos han participado en conjunto en maniobras militares junto con Rusia (Tsentr- 2019). Entonces, ¿será posible que las decisiones tomadas en las fronteras puedan llevar a un desastre y causar una guerra? o ¿será que una solución sea alcanzada mediante una negociación diplomática? La segunda opción parece ser la más conveniente para ambas partes, pero esto se debe alcanzar haciendo un replanteamiento de las exigencias de ambos países. Además, un conflicto armado no solo representaría una amenaza de seguridad para India y China, sino para el mundo, tomando en cuenta que ambos tienen acceso a armas nucleares. No se puede asegurar nada, no obstante, hemos aprendido que las disputas territoriales internacionales pueden dar un giro inesperado en cualquier momento. Por ahora, solo nos queda observar las siguientes jugadas de los involucrados.

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