China e India en disputa por el valle de Galwan

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Por: Karen Maldonado

El pasado 15 de junio del presente año, China e India reavivaron mediante un enfrentamiento nocturno sus diferencias geopolíticas. Hacia la frontera de facto en Galwan al este de Ladakh, soldados de ambas naciones se confrontaron provocando la baja de 20 activos indios, mientras que China posteriormente negaría haber sido quien iniciase esta disensión, reportando a medios locales y globales el no haber sufrido daño alguno, siquiera en lo que respectaba a su personal militar. Si bien en 1996 ambos Estados, en acuerdos no-bélicos, propusieron la prohibición de cualquier arma a lo largo de la frontera, esto no ha sido impedimento para que en repetidas ocasiones hayan traspasado los límites de lo antes pactado.

Hacia 1962, tras nuevos altercados, China e India combatieron en guerra brutal que, pese a su brevedad, sometió a ambos ejércitos a tensiones armamentistas que 5 años después los harían confrontarse nuevamente en Nathu. Ulteriormente, para 1975, cuando la disputa por el territorio había aparentemente cesado, una patrulla india fue atacada por supuestos soldados chinos, dejando 4 muertos y una interacción diplomática aún más rígida.

Ahora bien, ¿por qué el valle de Galwan es tan importante para ambos países? Primeramente, es importante proveer al imaginativo la riqueza en recursos que este territorio tiene. Entre ríos, lagos, montañas y valles, 3,800 km demarcados ambiguamente separan el suelo de ambas potencias nucleares. China, por su parte, no ha declarado querer poblar dicha área. De hecho, es inhóspita para ambos actores políticos y sus intereses han sido, hasta ahora, geoestratégicos. La nueva ruta de la seda China se ve comprometida si India toma mayor porción geográfica puesto que la provincia de Xinjiang está conectada con Tíbet mediante la carretera NH 219 que atraviesa Aksai Chin. Es decir, esto provee de múltiples beneficios económicos y diplomáticos a Pekín con Pakistán, proyectando así, alrededor de 60 mil millones de dólares que posibilitarían nuevas rutas de comercio y la entrada hacia el Mar Ábrego y el Golfo Pérsico con intenciones de crear vínculos energéticos para ambas naciones. 

India por otro lado, sostuvo su ventaja militar al construir una carretera que conectara parte de su ruta hacia una base aérea reactivada en 2008, sugiriendo una posible aceleración en la construcción de asentamientos militares a lo largo del borde divisorio que le permitiese entonces el abastecimiento de sus tropas por medio de esta avenida. Aunado a lo anterior, la renuncia de India como miembro neutral en el acuerdo nuclear que se llevó a cabo con EE. UU bajo la doctrina de la “interoperabilidad”, alerta el panorama internacional y sobre todo convenios con la oposición China. Ello, debido a los riesgos político-militares que se propone al haber un acercamiento con Washington en correspondencia a las resoluciones nucleares.

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A pesar de comunicados en los que ambas naciones (India y China) manifiestan su cordialidad y enuncian el respeto al borde divisorio en el valle de Galwan, este último ha sido recientemente expuesto el 22 de junio del año en curso por la compañía de tecnología espacial Maxar, al captar imágenes satelitales en las que se observan tiendas de acampar, equipos militares, de almacenamiento y búnqueres que residen a la orilla del valle.

“Hay un gran campamento chino en el valle de Galwan, 1,5 km dentro del lado indio de la Línea de Control Actual (LAC)”, refirió Ajaj Shukla, analista de asuntos de Defensa de India.

A pesar de la poca información que hasta ahora se tiene, se siguen esperando comunicados oficiales de ambas potencias nucleares, no solo en lo que concierne al campamento operativo chino, sino a los acuerdos de paz sobre el territorio en disputa. Es claro que el interés geoestratégico de India es militar, existe la necesidad de ampliar su potencia armamentista y el control sobre el territorio de Cachemira, mientras que China prevé un panorama en reservas y alianzas económicas con Pakistán y el soporte hacia la restricción de los vínculos indios con otra potencia igualmente fuerte: EE. UU. La disputa entre ambos Estados se ha querido mantener en los márgenes de la diplomacia, sin embargo, estando en riesgo alguno de los intereses estadistas de ambas naciones, podrían próximamente reactivarse las confrontaciones armadas.

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