Caos en Myanmar: sindicatos llaman a huelga mientras continúa la violencia contra los manifestantes 

Mundo
Militarización en manifestaciones de Myanmar
Fuente: Reuters

Escrito por: Abril Cabrera 

Después del golpe de Estado de Myanmar, el primero de febrero, las tensiones y huelgas civiles continúan aumentando. La respuesta del Estado ha sido la represión violenta y el mandato de despidos laborales.

Los principales sindicatos de Myanmar convocaron a una huelga general este lunes, 8 de marzo, para protestar contra la junta militar y la represión que los manifestantes han vivido durante las últimas semanas. Durante el mismo día, hubo manifestaciones a lo largo del país que fueron violentamente reprimidas por parte de las fuerzas de seguridad, mismas que terminaron con dos muertos y varios heridos. 

Fue a través de un comunicado de convocatoria que se expresó el deseo de paralizar por completo la economía; diversas fábricas, bancos, comercios y oficinas cerraron tras el llamado de los sindicatos. La junta militar respondió advirtiendo que quienes no se reincorporen al trabajo, serán despedidos

La jornada de movilizaciones que se llevó a cabo el mismo lunes tuvo lugar en la ciudad de Myitkyina, en el centro del país, en Mandalay y otras ciudades. De acuerdo con testigos y medios locales, en Myitkyina la policía disparó contra los protestantes y fallecieron dos personas, mientras que en Mandalay hubo seis personas heridas por los disparos. Estas dos defunciones se suman a la cifra de 54 muertes de manifestantes en manos de las fuerzas de seguridad del Estado. La violencia y represión contra los birmanos han ido escalando desde que las manifestaciones comenzaron después del golpe de Estado ocurrido el 1° de febrero. 

Un día antes de convocada la huelga, se vivieron algunas de las protestas más grandes de las últimas semanas. Durante ellas la policía no dejó de disparar tanto granadas aturdidoras, como gas lacrimógeno, contra los manifestantes. Se saben de al menos 70 detenciones. El mismo día, las fuerzas militares y policiales llevaron a cabo redadas nocturnas y más detenciones arbitrarias en Rangún, la ciudad más grande del país. Además, de acuerdo con medios locales, los soldados han ocupado tanto hospitales como universidades en un intento por controlar las protestas. 

El número estimado de detenidos, de acuerdo con la ONU, es de mil doscientas personas desde que comenzaron las protestas. De quienes, en su mayoría, sus familiares no han tenido noticias. 

Mediante el periódico de la milicia birmana “Global New Light of Myanmar”, la policía emitió un comunicado en el que se establece que las fuerzas de seguridad han controlado los “disturbios” de acuerdo con la ley y haciendo un uso mínimo de gases lacrimógenos y equipo antidisturbios. Por este mismo medio, la junta insiste en que hubo fraude electoral en las elecciones del pasado noviembre y promete que celebrarán unas nuevas elecciones, aún sin fecha especificada.  

La respuesta internacional no se ha hecho esperar, pues diversos países occidentales ya han impuesto varias sanciones a la junta militar. Por otra parte, el Consejo de Seguridad de la ONU expresó su preocupación, pero debido al uso del veto por parte de China y Rusia, no han condenado los hechos.