Boko Haram: el expansionismo yihadista en Nigeria.

Mundo

Escrito por: Karen Corona

Nigeria, país donde segregacionismos territoriales causados por conflictos político-ideológicos, han asentado al norte del Estado a la población musulmana –a su vez, separada entre suníes, chiitas y sufistas– y al sur, a la población cristiana. Lo anterior es impulsado por su actual presidente, Muhammadu Buhari quien, en al menos tres ocasiones, ha atentado militarmente en contra de colectivos chiitas sin motivo aparente.

No obstante, la represión hacia grupos musulmanes ajenos al sunismo no proviene únicamente del actual mandatario nigeriano, sino, de múltiples actores políticos, sociales e ideológicos como el Boko Haram. Este está constituido primeramente como un grupo radical suní, fundado por Ustaz Mohammed Yusuf, en respuesta hacia la imposición del occidentalismo y su educación, incitando a la reproducción de la Sharia como el código moral homogenizado en la nación, así como a la coerción de quienes se pronuncien ajenos a su ideología salafista.

Ahora bien, desde diciembre de 2019 la situación en el país se ha visto intensificada por la violencia yihadista, pues, Boko Haram ha llevado a cabo múltiples ataques en contra de la población, específicamente en Borno y Darmaturum donde los ciudadanos se han visto obligados a abandonar sus aldeas por temor a las represalias del gobierno y del mismo grupo terrorista, cuyo interés va más allá de violentar a quienes difieren ideológicamente de ellos. Un ejemplo de esto se observa en el robo de mujeres e infantes, a los cuales han obligado a servir según sus propósitos; matrimonio y el alistamiento de nuevos integrantes del salafismo por obligación.

Por otra parte, el más reciente atentado ocurrió el pasado 9 de junio del año en curso, cuando miembros del Boko Haram transgredieron a la población de Faduma Koloram en Borno, Nigeria. Ingresaron a mediodía al territorio en calidad de predicadores, para posteriormente abrir fuego en contra de los pobladores con fusiles AK-47 e incendiar todas las viviendas como supuesta venganza por haber sido espiados por gente del pueblo quienes posiblemente estaban aliados con el gobierno.  

Si bien, el interés primario de este grupo terrorista ha sido la eliminación de la educación y alienación del occidentalismo, la adhesión y cohesión con el Estado Islámico ha llevado a pensar en otras próximas y posibles inclinaciones. Existe la posibilidad que simplemente sea una relación propagandista por parte de los yihadistas nigerianos o que el EI haya encontrado una oportunidad para ampliar su frecuencia y vigilancia en un nuevo territorio.

A pesar de las pocas evidencias que resaltan los intereses compartidos de ambos grupos, Aminu Gamawa, abogado, analista y especialista en yihadismo, refiere a una posible teoría que indica a Boko Haram y al Estado Islámico en un intercambio de armas a través de Libia. Siendo sucedido por una declaración de Goodluck Jonathan, presidente de Nigeria desde el 9 de febrero de 2010 hasta el 29 de mayo de 2015, en la cual aseguró que militantes de Boko Haram estaban siendo entrenados por el Estado Islámico.

Aunque los lazos entre ambos colectivos aún son inciertos, la constante pelea por colonización en Nigeria ha devenido en la absorción del Estado por diversas potencias interesadas en la exportación de minerales y petróleo. Entre ellas, un posible atractivo terrorista por financiar su lucha política, así como un posible intercambio de cooperaciones. Estimaciones del 2016 indican a salafistas nigerianos captando ingresos anuales de aproximadamente 25 millones de dólares, yendo en aumento, gracias a su vínculo con el Estado Islámico, quienes han sabido explotar su presencia incluso en redes sociales, la pregunta es, ¿a cambio de qué?

Muy posiblemente a cambio de la ampliación de los horizontes de actuación yihadista que, conducidos ante la amenaza al comercio de hidrocarburos y minerales, proveerán dentro de la inestabilidad del Estado recursos suficientes para el financiamiento estratégico y político de sus propios intereses. Esto debido a la lucha constante por la absorción y control de un territorio rico en rutas geopolíticamente jugosas para el narcotráfico y el comercio, recursos de atracción trasnacional: piedras preciosas, reservas de uranio, oro, betún, y por supuesto, gas, petróleo, y el control de una región en constante conflicto con fragilidad política.

El desarrollo de Boko Haram aún es vacilante, sus motivos han sido dudosos a pesar de la violencia ejercida últimamente en Nigeria. Sin embargo, considerando que esta nación emerge como una potencia regional y global, así como el presumible panorama próximo hacia su integración en “las economías BRICS” como uno de los Estados más grandes del mundo, surge la duda si es posible que sus intereses únicamente sean estadistas en contra de la educación occidental o si es que de por medio, existe un expansionismo político y económico que algo tuviese que ver con la geopolítica de los recursos y la conjunción de miembros aliados como el Estado Islámico.

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