Argentina en llamas

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Foto: Telam

Escrito por: Indra Morales

En medio de la pandemia del COVID-19, Argentina ha estado rodeada de incendios que invadieron al menos a 8 provincias de la región dañando a más de 150,000 hectáreas. Los incendios se extienden hasta Paraguay

Desde febrero de este año, Argentina se ha visto azotada por la propagación de incendios en al menos 8 de sus provincias, con más de 8,000 focos de incendio registrados que han dejado más de 150,000 hectáreas bajo fuego. Desde hace dos décadas, el mes de mayo en Argentina se caracteriza por el comienzo de una temporada de incendios en varias provincias del país. Esto sucede por los fuertes vientos, las heladas y el aire seco que el invierno trae consigo. Este año, la sequía que se ha estado viviendo en el país y los bajos niveles del cauce del río Paraná, derivados de la misma sequía, han ocasionado que estos incendios se propaguen con mayor intensidad y rapidez que de costumbre.

Durante varios meses el gobierno argentino intentó combatir los incendios con brigadistas y bomberos voluntarios, pero tuvieron poco éxito. El pasado miércoles se registraron precipitaciones lo suficientemente fuertes para apagar algunos de los focos más graves. Reportes de instituciones como la NASA aseguran que el río Paraná ya está libre de fuego.

El Servicio Nacional de Manejo del Fuego reportó que los focos fueron extinguidos en Bajo de Veliz, San Luis, El Arquito y Tama, la Rioja y Santiago del Estero, sin embargo Córdoba, Santa Fe, Catamarca, Entre Ríos y las Islas Delta Paranáse encuentran “bajo guardia de cenizas”, por lo que estas zonas estarán bajo vigilancia para evitar rebrotes.

Es importante notar que las pérdidas ocasionadas por estos incendios son graves, pues muchas personas han perdido sus viviendas y los pequeños productores ganaderos, que representan el 90% de los perjudicados, se han visto gravemente afectados por la pérdida de las pasturas, y algunos, por la pérdida de su ganado. Se ha destacado la necesidad del trabajo en conjunto del gobierno y las entidades agropecuarias. Además, en medio de una pandemia, el humo de los incendios ha provocado varias complicaciones respiratorias en las provincias afectadas, aumentando el riesgo de contraer el virus. 

Por otro lado, se ha presentado un gran daño ambiental ocasionado por los incendios. Varios animales han quedado atrapados en el fuego, han habido deterioros en el suelo y subsuelo, y se ha dado la pérdida de flora nativa. Greenpeace estima que en la cuarentena se han perdido 29,000 hectáreas de bosques nativos, e insiste en la pronta toma de medidas gubernamentales para atender estos daños. Esta situación se describe como “crítica”, y de acuerdo con la bióloga Natalia Morandeira,“es histórica la cantidad de incendios que hubo este año, es el año que más hubo desde 2012″.

A pesar de que las condiciones climáticas propician y propagan estos incendios, también existen sospechas de que estos han sido impulsados por cuestiones económicas, ya sea para renovar la pastura o para habilitar la urbanización de zonas naturales, por lo que la sociedad civil ha exigido, desde que comenzaron los incendios, que se tomen acciones para proteger al Paraná. Bajo estas sospechas, se ha comenzado a investigar a empresarios y se han realizado varias detenciones.

Hasta el 27 de agosto, se habían llevado a cabo 5 detenciones por provocar algunos de los focos, y el fiscal sostuvo que este no es un delito menor y podrían enfrentarse a 3 y 10 años de cárcel, así como se verán sometidos al debido proceso penal. Además, se espera que por la gravedad de estos últimos incendios exista una mejor aplicación de la ley y la creación de programas nacionales para la protección de la biodiversidad.

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