Los ‘Drives’ y los ‘Tocheros’ del TEC de Monterrey

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En el Tecnológico de Monterrey mencionar la palabra Drive no hace referencia simplemente al servicio de almacenamiento en la nube de Google, sino a múltiples carpetas de Google Drive o Dropbox en la que los alumnos del TEC comparten contenido íntimo de alumnas sin su consentimiento, violando así la Ley Olimpia.

En cada campus del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) existen denuncias de la existencia de por lo menos un Drive con fotos íntimas de alumnas, algunas incluso menores de edad. El 79% de las personas encuestadas por Pico Informativo, al preguntarles si conocían el Drive del TEC, respondió que sí y que se trata de una carpeta masiva donde alumnos comparten fotos explícitas de alumnas. Los jugadores de futbol americano, conocidos como tocheros, son señalados como los principales orquestadores de estas carpetas.

El 29 de abril de 2021, la Cámara de Diputados aprobó reformas al Código Penal y la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia para llevar la Ley Olimpia a nivel Nacional. La Ley Olimpia impone penas de hasta seis años por difundir imágenes de contenido íntimo y sexual sin el consentimiento de la persona implicada. Esta ley surgió a consecuencia de la difusión de un video íntimo de Olimpia Coral Melo a través de una red social, por parte de su expareja sentimental, sin su permiso.

En 2019, alumnas del Tec de Monterrey Campus Estado de México realizaron un tendedero de denuncias. En este se señaló en reiteradas ocasiones a los miembros del equipo de futbol americano de tener un «drive con nudes». Hasta la fecha nadie ha sido sancionado por estas acusaciones.

El equipo de futbol americano del campus Estado de México (CEM), señalado como fundador de varias carpetas con material explícito de alumnas, es uno de los estandartes del TEC de Monterrey. Según la semblanza del equipo, conocido como Borregos CEM, estos representan «un orgullo para la institución y ponen en alto el nombre del ITESM CEM»

En el Campus Ciudad de México (CCM), los tocheros también son conocidos por organizar y administrar Drives. Durante una protesta del 8M, profesores atrincheraron a los miembros del equipo de futbol americano en la cafetería mientras las alumnas interpretaban el performance llamado El violador eres tú. Los alumnos, confiados, simplemente comentaron: «no nos pueden hacer nada».


En el tendedero digital creado por alumnas del Tecnológico de Monterrey, se difundieron imágenes de conversaciones de WhatssApp entre tocheros en las que los alumnos afirmaban tener el respaldo del Director Regional México y Preparatoria Cd. México, Eugenio Aguilar Ibarra.

Conversación entre tocheros del campus Ciudad de México en el que alumnos aseguran que Eugenio, el director de la preparatoria, no les hará nada por las acusaciones hechas por alumnas del campus.

Las alumnas de la preparatoria CCM consultadas por Pico Informativo reportan que la mayoría de distribución de contenido íntimo de alumnas se da a través de grupos de WhatsApp. No obstante, las alumnas que cursan grados más altos afirman que existen carpetas de Dropbox organizadas alfabéticamente en las que se encuentran videos y fotografías de muchas alumnas. Esta carpeta de Dropbox se actualiza constantemente y los alumnos presumen quién logra incluir más contenido en dicha unidad de almacenamiento.

El contenido difundido por los alumnos de CCM fue utilizado para amenazar y violentar a las alumnas. Una estudiante entrevistada comentó que Mauricio M., alumno del TEC CCM e hijo de uno de los directivos, la amenazaba con difundir las imágenes íntimas de ella si no tenía sexo con él. Según el testimonio de la alumna, fue Eduardo C. quien originalmente difundió las imágenes. El acoso fue tan grande que la alumna tuvo que eliminar sus redes sociales y cambiar de número.

El acrónimo LAD significa Licenciatura en Animación Digital, una de las carreras del ITESM. En esta captura de pantalla se ve a alumnos del Tecnológico de Monterrey pedir packs, fotos íntimas, de compañeras para «acosarlas sexualmente».

El domingo 16 de enero de 2022, la colectiva Sororidad Anáhuac denunció en redes sociales un grupo de Telegram en el que se traficaba contenido explícito de alumnas de la Universidad Anáhuac, campus Mérida. La respuesta que dio la institución educativa tardó un día. Mediante un comunicado la universidad anunció que iniciaría una investigación para dar con los alumnos que participaban en el chat de Telegram, además anunció que colaboraría con la Fiscalía de Yucatán para dar con los responsables. 

En contraste, cuando colectivas y estudiantes del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) denuncian en redes casos de violencia sexual o tráfico de material íntimo, las denunciantes son amenazadas por directivos del Tecnológico de Monterrey. Según testimonios recabados por este equipo de investigación, de los que consta evidencia audiovisual, las autoridades de la universidad han amagado con imponer sanciones disciplinarias a las alumnas que utilicen sus redes sociales para denunciar casos de violencia. Asimismo, la coordinadora Regional de Conducta Estudiantil Comités Disciplinarios, Karina Melo, junto con la líder de la Oficina de Género y Comunidad Segura, Karla Urriola, han intimidado a estudiantes con posibles denuncias por difamación. Karla Urriola también ha afirmado que la oficina de género no hace caso a las denuncias en redes sociales para iniciar una investigación, pues la universidad tan solo procede si existe una denuncia formal vía la activación del protocolo de género; mismo que las colectivas del Tec de Monterrey señalan de insuficiente y revictimizante. 

A los tocheros todo, a las mujeres nada. Discriminación por género en el deporte. 

Renata Vargas contó a Pico Informativo su experiencia como alumna en el campus Santa Fe. Durante su paso en el equipo de futbol femenil, Renata vivió actos que considera como discriminación por motivos de género.

«Nosotras estábamos limitadas a entrenar en la cancha de futbol rápido. Éramos de 25 a 30 chavas forzadas a entrenar en un espacio para partidos de futbol-cinco. Jugábamos en dos torneos, uno de ellos de futbol-once, por lo que es lógico que necesitábamos entrenar en la cancha grande… ¿Lo hacíamos? No, porque estaban entrenando los de futbol varonil y los de futbol americano. Solamente cuando los de americano dejaban la cancha para entrenar en el gimnasio, es que nos dejaban compartir la cancha grande con el equipo de futbol soccer varonil»

No solo el equipo femenil tenía un acceso desigual a las canchas, sino que el Tecnológico de Monterrey tampoco les proveía de uniformes suficientes a las jugadoras. Renata recordó:

«El uniforme consistía de dos playeras, dos shorts, calcetas, chamarra y pants. Cada entrega de uniformes siempre era la rutina de que nos decían: ‘Híjole, no hay suficientes chamarras, no hay suficientes pants, no hay suficientes calcetas’. ¿Cuál era la respuesta de la directiva? Ah pues sabes qué, a una jugadora le doy chamarra, a otra le doy pants, a otra le doy unos calcetines y la que no tenga pues a ver cómo le hace…

»Yo recuerdo vívidamente que estábamos jugando una final y era el último partido de las chavas de sexto semestre que ya se iban a graduar. Era un partido muy emotivo. Jugamos la mitad del partido, llega la mitad de tiempo y el entrenador dice: ‘voy a hacer cambios para que todas las de la generación jueguen su último partido’. Pero había un par de chavas que dijeron que no tenían calcetas. El entrenador les respondió despreocupado: ‘Ah, sí no se preocupen, cámbienselas’. Refiriéndose a otra jugadora dijo: ‘quítate las tuyas y dáselas’.

»Los hombres evidentemente sí tenían sus uniformes completos. Todo esto me sacó de onda y hablé con mi entrenador y él me dijo que no podía hacer nada. Investigué quién era la encargada de deportes y le pregunté si podíamos hacer algo con lo de las calcetas, pues nos las teníamos que estar compartiendo. Me pidió mi nombre y me dijo que iba a checarlo. Evidentemente no hubo calcetas, no hubo chamarras, no hubo pants.

»Y eso era en el equipo representativo. Existe el equipo principal y otro equipo más abajo de nosotras. Se supone que todas deberían tener uniforme, independientemente de la liga en la que jugaras. Pero no era el caso. Teníamos que compartir playera y ver cuál era la mayoría de color que había en nuestros shorts o de playera para coordinar y ponernos algo de un color parecido

» Es injusto que a nosotras no nos dieran ni el uniforme completo, pero a los de futbol americano les dan todas las facilidades: alimentos gratis, vivienda pagada, becas y hasta les ayudan en las materias para que los profesores les perdonen las faltas o no  los reprueben».