The Social Dilemma: el otro lado de la pantalla.

Escena

Si al terminar de ver The Social Dilemma te quedaste con un sabor amargo y acompañado de un sentimiento de culpabilidad, probablemente debas leer este artículo.

Escrito por Eugenio González Holguín

The Social Dilemma empieza presentando algunos de sus entrevistados: ex-empleados y ejecutivos de Google, Facebook, Twitter, Instagram, YouTube, entre otras empresas digitales multimillonarias, como Apple y Pinterest. El tema de las entrevistas: advertir sobre las consecuencias psicológicas, sociales, económicas y políticas de abusar de las redes sociales. Lean bien la palabra ABUSAR

En el documental los entrevistados explican cómo las empresas de Silicon Valley ya no venden productos a los usuarios, sino que venden sus usuarios a anunciantes

… Más específicamente, venden la garantía de que los anuncios llegarán a millones de usuarios y que estos anuncios afectarán el comportamiento de la gente que usa las redes.

Suena simple, pero un modelo de negocios como este tiene muchas repercusiones que el documental aborda: desde una baja en autoestima en la generación más joven expuesta a las redes, hasta radicalizaciones políticas que incitan la violencia y hasta el asesinato. 

En el documental hay dos dramatizaciones: 

Una familia americana acomodada con un adolescente y una niña adictos a las plataformas, y una hija mayor que los urge a tener más moderación con la tecnología. La otra es una representación del ciberespacio a la Black Mirror, en la que el adolescente es bombardeado con notificaciones por personificaciones maquiavélicas de algoritmos que compiten por la atención del chico en el mundo real. 

Hay una tercera línea narrativa muy sutil en el documental: la odisea de un extrabajador de Google por crear conciencia por los dilemas que presentan las redes sociales. 

Sin que tú mismo lo notes, dice Tristan Harris, el exdiseñador ético de Google, las empresas de Silicon Valley están programando tu mente para que tengas el hábito de usar la tecnología igual que como si fuera una máquina tragamonedas

La ironía es que estos exempleados entrevistados terminaron volviéndose adictos a las redes que ellos mismos trabajaron para crear. 

En el caso de la familia, la madre guarda los celulares en una caja de cristal que se sella con un cronómetro (un producto muy primermundista) durante una cena para tratar de alivianar la adicción de los celulares. Las cosas no salen. 

The Social Dilemma no se limita a empresarios como fuente de consulta; se extiende a la academia como a profesoras de Harvard Business School y de Stanford.  

Un psicólogo de la NYU Stern School of Business hace una conexión entre el incremento de automatización y suicidios de mujeres menores de edad desde que se hicieron disponibles las redes sociales en teléfonos. 

El documental argumenta que la tecnología atrofia la capacidad para lidiar con una mala situación, porque recurrimos a ella cuando nos sentimos tristes, deprimidos, ansiosos o solitarios. 

En una de las secciones más iluminantes de la película, The Social Dilemma explica extremadamente bien lo que es las “burbuja de filtros”, y “la cámara de eco”, sin usar estos términos académicos. 

La primera dice que tu news feed solo te muestra las publicaciones que un algoritmo sabe que es altamente probable que te gusten, mas no te muestra las cosas con las que no estás de acuerdo. Terminas “dentro de una burbuja” y las redes sociales son el “filtro” que decide qué entra en esa burbuja. 

La segunda postula que las redes sociales solo te dicen la información y posts que están de acuerdo con tu propia opinión, que crean “una cámara” que te regresa tu propio punto de vista, como si fuera un eco. 

The Social Dilemma explica muy bien porque esto es malo: lleva a la polarización, la radicalización, dan a luz y esparcen las fake news, y provocan desinformación. 

“Si quieres controlar la población de tu país, nunca ha habido una herramienta tan efectiva como Facebook”, reflexiona un inversionista de Silicon Valley. 

Como dice la doctora Cathy O’Neil en el documental, la inteligencia artificial no puede detectar qué es verdad y qué es mentira ni puede resolver el problema de las noticias falsas. Esa responsabilidad cae al final en los periodistas a través del fact checking, quienes tienen el trabajo de salir a la calle a comprobar qué noticia que circula en las redes es verdad o no. 

Todos los documentales tienen un objetivo, incluso los que se tratan sobre celebridades que superaron sus días de gloria. Esto no quiere decir que los documentales pierdan objetividad, sino que sus realizadores están tomando un ángulo en la historia que narran. Así es como sabes en qué información enfocarte, porque no es posible contar todas las perspectivas existentes en una hora y media. 

El documental señala muchos temas a tratar, no menos importante que los medios tradicionales (televisión, radio, periódico) tienen el mismo problema en su modelo de negocios que el internet: venden la atención de sus usuarios a los anunciantes. Solo que el internet lo hace de manera más eficiente, sostiene. 

En México, había 89 millones de usuarios de redes sociales para enero del 2020, de acuerdo con un reporte realizado por We Are Social; esto es el 69% de la población total. YouTube es la red social más usada, seguida por Facebook, Whatsapp, FB Messenger, e Instagram, respectivamente. México es un blanco para las redes sociales y contenido, pero también es vulnerable a todos los problemas que se exponen en el documental. 

Sin embargo, y esto se menciona en The Social Dilemma, las plataformas de comunicación digital también crean un mar de oportunidades. En la clase de Periodismo Digital, de la carrera de Periodismo y Medios de Información, se hace mucha énfasis en el uso de las redes sociales como una herramienta para la profesión, en lugar de verlas como un enemigo de la democracia. 

Cualquier periódico de renombre necesita tener cuentas en las distintas redes sociales para poder alcanzar a sus audiencias. Además, cualquier persona puede utilizarlas con el fin de informar y dar a conocer la verdad. Recientemente, el New York Times publicó una noticia sobre una joven mujer de Egipto que comenzó una cuenta de Instagram para denunciar casos de violación. 

En el ámbito de las carreras que el Tecnológico de Monterrey llama “industrias creativas” (Animación, Comunicación, Periodismo, Letras Hispánicas, Producción Musical, entre otras), las redes sociales son una herramienta indispensable y prácticamente inevitables para la vida profesional, como insistieron varios conferencistas durante el festival de empleabilidad y emprendimiento Ruta E.  

Entre los muchos consejos y alternativas que proponen en el documental, hay uno que es fácil para contrarrestar las fake news y los filtros en los algoritmos que tus redes: 

“Antes de compartir, verifica la fuente, busca en Google. Si crees que está diseñado para apelar a tus emociones, seguramente lo está”. 

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