Parasite: orquesta audiovisual perfecta

Escena

Parasite no solo es una clase sencilla en sí misma, un ejemplo simple de cómo se puede hacer una narración y discurso original usando lo ya conocido, adaptando y tomando géneros distintos para moldearlos en un mensaje mucho más poderoso y propio. Su director y guionista Bong Joon-ho utiliza una mezcla de géneros para marcar la evolución de su filme, subvertir, sorprender y hacer pensar a la audiencia; no solo cuenta una historia con maestría en su narración, si no que trasciende a algo más cuando su discurso introduce problemáticas y complejidades de índole universal, que van desde lo social hasta la natural condición humana.

Escrito por: Renata Escobar

Parasite es una mezcla de géneros y tonos, siembra sus bases principales como una comedía negra, específicamente con características de trama de asalto, golpes o heist; sin embargo, a nivel de conflicto personal para la familia entra en el género narrativo de experiencia punitiva, donde por hacer algo malo son castigados. El concepto de la familia que invade a otra para subsistir se imprime en esta primera convención o limitante entre el género: la comedia negra desde la trama de golpe.

Todo del primer acto a partir del detonante que lleva al hijo a la casa por primera vez, es prácticamente la planeación y ejecución de un golpe; usando de forma tan puntual los elementos de dicho género que incluso se podría considerar una parodia subliminal de esta, una adaptación para narrar de forma original esta necesidad de la familia. Este mismo aspecto hace que la película nunca caiga en ritmo, pues incluso parecen dos películas en una por lo brutal que es el punto de giro que hace la transición entre el primer y segundo acto, cambiando por completo desde la trama hasta el tono mismo de la película. El primer acto como dijimos va sobre la familia infiltrándose en esta nueva vida, este primer bloque se encarga de engrandecerlos, adquieren de inicio un carácter de personajes activos (esos que afectan todo a su alrededor), ellos no reaccionan, por lo contrario, por su astucia logran su cometido al descubrir la vulnerabilidad e ingenuidad de esta familia adinerada; un engrandecimiento para esta familia que tiene un doble filo.

El espectacular clímax del primer acto, una secuencia de 7 minutos que es equivalente a la planeación y ejecución del golpe es brillante porque es una parodia visual casi subliminal que no pretende hacer reír por ser la parodia, si no más por el cinismo e inteligencia del mismo guion; lo verdaderamente magistral de esa secuencia es el montaje. En realidad, en este clímax tenemos 3 alteraciones a la trama, 3 cambios de valor que mueven al mundo ficticio de la película para hacerla progresar: se degradan las alteraciones de 3 escenas diferentes en una narración que hace la ilusión de verlas solo como un gran cambio de valor dentro de la trama. En conjunto de fusionan los golpes de efecto para armar el ritmo de la misma secuencia, pasamos de planear la introducción del padre a ejecutarla como primer golpe de efecto, luego pasamos de no tener a plan a tener un plan para correr a la ama de llaves con el durazno, fin del primer acto.

La ejecución del plan durazno en el segundo acto tiene el golpe de efecto: manipular a la madre en el coche. Para este punto el montaje no se está sofocando con golpes de efecto, con progreso retrocesos cronológicos al ensayo, la música llega al clímax cuando nosotros estamos en la máxima de este montaje donde se remata con lo planteado en el primer acto de este micromundo, el durazno y el planteamiento visual de la salsa. La resolución del clímax es tan placentera como los mejores placeres físicos y aunque parece que el montaje termina aquí formalmente, emerge de las cenizas el tercer acto mucho más tranquilo que nos confirma el éxito del plan y el despido del ama de llaves terminando esta secuencia las dos familias están totalmente integradas, ilusión de un solo gran cambio de valor que esconde todo un microcosmos narrativo en este montaje.

El regreso del ama de llaves es realmente el giro completo que te mete de lleno a un segundo acto, es la revelación y antelación a esa revelación del búnker secreto y lo digo así porque justo ahí volvemos a ver un ejemplo magistral de dirección que nos comprueba como dijimos, que los actos de la película son tan diferentes que parecen dos películas distintas, no sólo cambian de tono si no que es un cambio casi de género a uno de suspenso: esto subvierte por completo las expectativas de la audiencia a tal grado que es un cambio incómodo por su búsqueda, me encanta que viene acompañado de mi plano favorito de la película por su importancia narrativa. El director decide usar un plano concreto para hacer esa transición completa de actos, un travelling de seguimiento que nos mete de lleno y sin cortes al desconocido túnel el único plano de este tipo en toda la película.

El impacto visual genera suspenso y expectativa a niveles altísimos, en un solo plano se cambia la atmósfera de tono tan radicalmente que resulta terrorífico, incluso a un lado la música increscendo, los gritos del ama de llaves y los de angustia de la madre es una combinación que simplemente no cuadra con lo que estábamos viendo. La siguiente sátira visual representa a la familia como cuál héroes de acción están bajo la merced de sus antagonistas derrotados y vulnerables, el diálogo sobre comparar el celular con un control de misiles nucleares no es más que un refuerzo de esta sátira y aquí hay un plantín visual sutil pero vital para el final de la película y otra muestra de la genialidad audiovisual: lo que en un inicio pareció un flashback pero no lo es, es en tiempo real ininterrumpido una transición a la mente del personaje del esposo de la ama de llaves, lo sabemos porque antes de iniciar este voltea a ver a la cámara directamente rompiendo la cuarta pared invitándonos a iniciar el pasaje en su mente mientras de fondo sigue sonando la música de la escena es decir la que forma parte del mundo ficticio; él en tiempo real está imaginando la situación a su gusto cuando el pasaje mental termina se cierra de la misma forma en que se abre, mirando a la cámara.

Aquí algo que debo mencionar porque tiene mucha importancia es que a partir de aquí para cómo se desarrollan las cosas en el resto del filme, un principio de guion y narrativa son las reglas de causalidad de nuestro universo, esto dice que debemos construir de acuerdo a lo que establezcamos las relaciones de los personajes causalidad y casualidades, problemas, conflictos y resoluciones, deben seguir este principio sí es que están situadas en una realidad coherente; dicho esto a partir de la llegada de la ama de llaves una gran parte de los acontecimientos que ocurran serán avalanchas de consecuencias de lo que ya ha ocurrido, ya se ha visto el regreso de la familia adinerada a causa de la lluvia (es uno de los primeros ejemplos).

La película comienza entonces a volverse de reacciones y no de causas como fue al principio, los personajes ahora reaccionan ya no accionan, se vuelven pasivos a las consecuencias. Aquí empieza la parte punitiva del filme, la película entonces imita su montaje de clímax del primer acto de forma muy similar con la diferencia de que los personajes ahora están huyendo, están evitando, no están causando, están desesperados sufriendo un contraste brutal y cargado de significado; las reacciones a sus actos los comienzan a dominar, pierden el control, el poder que parecían ganar y ganar y ganar en el primer acto. Lo que resta de este bloque en la casa es de nuevo una sátira de género el escape, la cautela, la atención que esto produce la secuencia de la lluvia y la inundación es más que una intención simbólica para el mensaje de clases y contrastes sociales, es más bien una intención donde remarcar la ya mencionada pérdida de control, el tener el agua hasta el cuello. El montaje paralelo que muestra los restos de su desastre en la casa tomando fuerza para después afectarlos es prueba de esto, la misma piedra carente de asociaciones o importancia al inicio ahora adquiere todo sentido, es el símbolo en su máxima expresión del poder de control, esto no es un simbolismo oculto, es una asociación muy práctica que el espectador puede hacer para entender las intenciones y motivaciones de los personajes de forma visual sin que tengan que decirlas en dialogo, hacer esto es cine en su mejor calidad narrativa. Como apoyo a esta idea visual, tenemos la conversación con el padre que nos ayuda a hacer la conjetura entre la piedra la motivación del hijo y la pérdida y recuperación de control qué es entonces lo que ocurre en el clímax del segundo acto, el más grande la película y cómo se relaciona lo anterior y el principio de causalidad ahora hace que no sólo no tengan el control estando totalmente abatidos sin nada en el mundo, si no que además ellos ahora son completamente dominados por la familia rica y todo a causa de ellos mismos. Pueden verse a sí mismos otra vez con la insignificancia en que empezaron o incluso menor.

Tenemos un tercer paralelismo con la secuencia de montaje, ahora ya no dominan, ya no huyen, ya están dominados y no en el sentido simple de que están trabajando de malas para los ricos, no tienen a dónde huir, están atados a servir a la casa por mero principio de causalidad porque ahí están los prisioneros y por haberlo perdido todo. La significancia se convierte en rabia, la subordinación en todos sus niveles llega al límite emocional, la causalidad ha tomado ya todas sus víctimas, ha sumado ya todos sus elementos, fin del segundo acto.

En el último acto, el padre se ha convertido cíclicamente otra vez en parásito sin tener otra opción, ha perdido el control absoluto. El hijo intenta ser de nuevo un personaje activo, intenta volver a obtener el control como al inicio para recuperar a su padre, pero es imposible la película finaliza con lo que parece ser un flash forward en el que el hijo se vuelve rico, compra la casa y se reúne toda la familia. El penúltimo plano es de ellos reuniéndose, abrazándose; pero cuando siempre los veíamos de cerca en planos cerrados ahora los vemos muy distantes a la cámara, aislados de ellos sin poder acercarnos y eso es porque al igual que el pasaje mental de la estancia en tiempo real esto no es un flash forward, esto es solamente un sueño imposible.

Lo que me encantó de Parasite en cuanto a subtexto, es que es aplicable universalmente; la película fácilmente puede ocurrir en México como en Corea del sur, países a miles de kilómetros de distancia con culturas galácticamente distintas y aun así somos los mismos humanos. Su decisión de no antagonizar las clases sociales es excelente porque ni unos tienen la culpa de ser ricos ni los otros la culpa de ser pobres entre comillas. De hecho, esta cinta se acerca en ambos lados sociales al espectador promedio porque probablemente no vivas ni en un sótano ni en una mansión gigantesca, pero te identificas con aspectos de ambos lados: por el innato glamour de una clase social alta y el sentirte moralmente superior por el prejuicio a la clase baja. Ambos lados te hablan, los dos puedes sentirlos y puedes comprender lo peor y mejor de los dos mundos sin ser absolutista ni antagónica.

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