Entrevista con Adrián Alejandro Ramos Covarrubias, director del cortometraje La Última Fiesta

Escena

El director Adrián Ramos, nos cuenta detalles de la realización de su cinta, “La Última Fiesta”. Ramos también comparte consejos y anécdotas que les servirán a los próximos aspirantes a cineastas.

Escrito por: Miguel Castillo Ordaz

Escena del cortometraje “La última fiesta”

La historia de “La Última Fiesta” toma lugar durante Las Fiestas Patronales de un pueblo, las cuales son las celebraciones más importantes del año. Por lo mismo, Esther tiene muchas esperanzas de asistir. Pero Esteban, su marido, no concuerda con ello. Las situaciones del pasado conllevan a esta pareja de ancianos a un debate para asistir o no, a la celebración que podría revivir su relación por última vez.

Esta pareja de gente mayor fue inspirada en las viudas y los ancianos de Jalisco, donde el director creció. A pesar de ir posteriormente a la Universidad de Guadalajara para estudiar la licenciatura de Fotografía, Adrián lleva consigo sus raíces en cada paso. La investigación que hizo como director para darle autenticidad a la historia, y que no se sintiera como “una historia de pueblo contada por un citadino”, fue ir a visitar a las mujeres mayores del pueblo que necesitaban a alguien con quien hablar. De hecho, lo pasaban a sus casas hasta por una hora y a veces incluso llegaban a hacer de comer.

El cortometraje “La Última Fiesta” ha estado en exhibición en el Festival Internacional de Cine Social Castilla- La Mancha “FECISO”, y el Festival Internacional de Cine de Santa Cruz . Igualmente, recibió el Reconocimiento Internacional del Patrimonio Cultural de la UNAM en enero de 2021.

“Yo llegué a la dirección de cine, prácticamente de rebote, justo cuando iba a terminar la licenciatura” nos platicó Adrián.

El director quería dedicarse a lo que en la Ciudad de México se le conoce como cinefotógrafo (Director de Fotografía). El problema fue que sus últimos trabajos relacionados con cine-foto no le gustaron del todo. Fue el maestro que decidía si se graduaban o no quien lo impulsó a la dirección. Le dijo explícitamente en torno a este cortometraje “Lo tienes que dirigir porque va a ser tu carta de presentación”, con la condición de que no lo podía fotografiar él mismo.

El director comentó que uno de los mayores retos en la producción fue dirigir a un equipo  de 20 – 25 personas con un diverso rango de edad y que además tenían más experiencia que él. Los actores, siendo mayores, también tenían más trayectoria. El objetivo de Ramos fue encaminar a su equipo hacia lo que era mejor para el proyecto.

“Para que el artista sea considerado artista, tiene que ser sincero” expresó Ramos.

Él tomó un curso acerca de dirección de actores, cuyo objetivo era “pasar el estilo de actuación de teatro a la actuación de cine.”  Con esto logró que no se rompiera la ficción y que los personajes se mantuvieran en su papel, compartió:

“A fin de cuentas, ser director también es ser inteligente. No vas a llevar malos actores. Vas a llevar actores profesionales que te van a llevar la emoción que necesitas”.

Sumado a esto en relación con la actuación y la dirección, reafirma que para que una producción funcione, hay ensayos y preproducción. Mientras que respecto al trabajo del director menciona:

“Puede sonar sencillo, pero es difícil porque te estás desnudando, en realidad, estás mostrando algo muy tuyo, mostrando algo muy personal algunas veces”.

Del mismo modo, había un tema delicado a tratar, dado que eran personas de la tercera edad y se planteaba la muerte por la vejez. ¿Cómo tratar con los actores para que no lo sintieran personal, sino que lo sintieran como una ficción? Lo que se hizo fue ponerles una  situación dentro de la narrativa de la historia. El hecho de ponerles una situación extradiegética, es decir, apelar a algo fuera de la historia, en palabras del director “puede llegar a dañar al actor”. Si un personaje se va a pegar un tiro, no se le dice “Oye, imagínate que se está muriendo   tu mamá”, pues se puede abrir una herida, incluso es algo que puede que le haya pasado en la realidad. Cuando el actor sabe que le estás poniendo una situación dentro de la diegética del guion, dentro de la historia, lo entiende como una ficción. En este caso, por la experiencia de los actores, ellos proponían ejemplos de cómo lo actuarían y gracias a esto se enriqueció la técnica de la narrativa.

Otro de los retos más duros fue el financiamiento de este corto, dado que era una Ópera Prima y en palabras del director “Cuando es Ópera Prima de cortometraje, nadie da un peso por ti”. Se tuvieron que pedir préstamos del banco y conseguir mil pesos de algún posible inversionista para el proyecto.

Un elemento para analizar en cuanto a esto, podría ser el efecto del lente en La Última Fiesta que es parecido al efecto de distorsión en el  enfoque que Roger Deakins utilizó en la película El Asesinato de Jessie James.  La tesis de Adrián consistió en cómo podría hacerse este efecto con los lentes comunes o baratos para las cámaras, gracias a esto, no fue caro realizarlo y añadió al valor de producción del cortometraje.

Se le preguntó al director, si pudiese volver en el tiempo y darse un consejo a sí mismo al inicio del rodaje, ¿qué sería lo que se aconsejaría? A lo que Ramos respondió diciendo “Lo que flaqueé de ahí me hizo aprender mucho (…), sin tropiezos, no hubiese aprendido tanto como aprendí”.

Aunque algo específico que comentó en relación con el trabajo de los actores fue, “Trabajar más los ensayos con los actores, desde el punto de dirección sería mejor”. Igualmente, para él sería positivo decirse a sí mismo que “No se estresara tanto” dado que, aunque el crew estaba relajado, él estaba muy estresado. Por lo tanto, se diría “disfruta un poquito más el momento”.

El cortometraje se estrenó en el 2020, tiene una duración de 16:55 min y está disponible en FIBABC: https://fibabc.abc.es/cortos/la-ultima-fiesta/