El sembrador: la educación rural como fábrica de sueños.

Escena

Escrito por: Brandon Julien Celaya Torres

“Te va a tocar ser siempre el que va a dirigir los trabajos… y para eso necesitamos…  que sepamos ser siempre primeros e ir al último” (sic). Con esta frase, el maestro Bartolomé Vázquez le enseña a uno de sus alumnos del sexto año lo que significa estar a la cabeza de los demás estudiantes de la escuela primaria Mariano Escobedo. En esta escuela rural chiapaneca los alumnos más pequeños aprenden con los más grandes, de tal forma que todos conforman un solo grupo en el que el aprendizaje es colectivo, lúdico y libre.

En la escuela rural Mariano Escobedo convergen todos los sueños de los niños y niñas, que van desde ser médicos, médicas, profesores, profesoras, hasta los futbolistas, ingenieros y astronautas. La alegría de los estudiantes y la convicción del maestro Bartolomé por cuidar y proteger la semilla de la felicidad y libertad que crece en ellos son los motores que hacen de este documental una propuesta alternativa al status quo de la educación actual. Es una visión educativa, que demuestra que otro tipo de mundo es posible; uno en el que la colectividad y el apoyo mutuo son los valores predominantes. Uno en el que los estudiantes aprenden a ser productores, a través de la siembra y la cosecha, en lugar de meros consumidores. Un mundo en el que los niños aprenden a amar a sus amigos, a sus compañeros y a la naturaleza.

No obstante, la inocencia, las risas y los juegos de los niños y niñas contrastan con el contexto que los rodea. Un contexto en el que el machismo, el alcoholismo y la falta de acceso a mejores oportunidades son una limitante a los sueños de los alumnos. La cruda realidad se presenta de varias maneras; una de ellas es la telesecundaria. Lugar en el que los alumnos y alumnas se sientan por horas a ver un televisor que mecánicamente reproduce datos, fechas e incluso lecciones de inglés. Atrás quedan los tiempos donde se aprendía jugando con los demás. En la telesecundaria el aprendizaje es individual, memorístico y frente al televisor.

¿Qué será de los niños cuyos sueños se cultivan en la escuela primaria Mariano Escobedo? El maestro Bartolomé comenta con tristeza que los sueños, muchas veces, son solo palabras, pues “no creamos los espacios para que los logren”.

El documental no solo es el testimonio de una escuela en el que la libertad y los sueños son la materia prima para su funcionamiento, sino un llamado a la consciencia para replantearnos la manera en que entendemos a la educación y sus alcances. Es una invitación a aprender afuera del aula, de los libros y del individuo, para en su lugar hacerlo descubriéndonos los unos a los otros. Quizá así todos los niños podrán alcanzar sus sueños.

Si te interesa ver el documental, puedes entrar aquí.

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