¿Desaparecerá el cine?

Escena
Fuente: Aristegui Noticias

El impacto de la pandemia sobre la industria cinematográfica continua; los retrasos de los estrenos, los cierres indefinidos de las instalaciones y la falta de público al abrir sus puertas ponen en duda el futuro de los cines.

Escrito por: Renata Escobar

En marzo del año 2020 las cadenas de cine en México tuvieron que cerrar sus salas al público. A ya casi un año de esta situación la realidad es que la industria de las exhibidoras de cine en nuestro país se está enfrentando a una crisis gigantesca, así como a la incertidumbre, pues en estos últimos días comenzó a correr la noticia de que una de las exhibidoras más grandes en México, Cinemex, podría cerrar sus salas de manera indefinida.

Los ingresos en taquilla de ambos cines recaudaron en 2020 3,584 millones de pesos. Tal vez podría sonar que esto es mucho dinero, pero la cifra realmente representa una caída del 81% con respecto al 2019, esto se debe a que desde el 25 de marzo del 2020 al 7 de febrero de 2021 se vendieron solamente 15 millones de boletos. Para que podamos dimensionar mejor la caída en asistencia durante esta pandemia, el fin de semana previo a la pandemia se habían vendido 4.5 millones de boletos, casi un tercio de los que se vendieron en los 11 meses de la cuarentena.

Ahora, la realidad es que no solamente Cinemex y Cinépolis se están viendo afectados, esto es algo que está alcanzando a todos los cines al rededor del mundo.

De acuerdo con la firma contable PricewaterhouseCoopers, los ingresos mundiales disminuyeron en un 71%, representando una pérdida de más de 32 mil millones de dólares. Ya que, por primera vez en 20 años, los ingresos recaudados en las taquillas del mundo no sobrepasaron los 13 mil millones de dólares. De hecho, tan solo la taquilla de Estados Unidos cayó en un 80%, pues sus ingresos se desplomaron a 2 mil millones de dólares, cuando en 2019 habían logrado una recaudación de 11 mil millones de dólares.

De cierta manera se pueden entender perfectamente estas caídas ya que la industria del entretenimiento como lo son los cines o los teatros, no fueron consideradas como una actividad esencial durante la pandemia o la cuarentena. Está idea de convivir con un grupo de personas extrañas, ajenos a nuestro círculo, en un solo lugar, causó que las personas no considerarán estos recintos como lugares seguros. Además, los constantes retrasos en los estrenos realizados por parte de las productoras, limitó la cantidad y diversidad de películas que las cadenas podían exhibir, aún cuando lograron reabrir sus puertas.

Ante este escenario tan oscuro, ni Cinemex ni Cinépolis se quedaron con los brazos cruzados, mucho menos cuando llegó Tenet, el primer experimento que se hizo para regresar al cine a una especie de normalidad. Cinemex por su lado abrió las puertas de un auto cinema con el afán de brindar una alternativa segura a la audiencia, pues podrían ver su película en la comodidad de sus autos. Por su parte Cinépolis también comenzó a empujar más la plataforma de Cinépolis KLIC, esto con la esperanza de seguir generando ingresos durante el cierre. Una vez que se le permitió abrir sus puertas, se comprometió a seguir los más estrictos protocolos de higiene y distanciamiento social. Al día de hoy, Cinépolis confirma a través de su página que ellos están utilizando el doble de medidas de las recomendadas por la OMS con respecto al protocolo de ventilación. Incluso con estas medidas ha sido difícil alcanzar al público.

Actualmente según las cifras de Canacine, están abiertos el 44.3% de las salas del país y están operando en 21 de los 32 estados. Sin embargo, aunque Cinépolis ha intentado invitar a que los asistentes del interior de la República vayan al cine, exhibiendo la saga completa de Harry Potter o creando promociones como las tarjetas de súper fanático, para muchas personas esto sigue sin ser una garantía de su seguridad o un incentivo suficiente para ir al cine. Aquí es importante aclarar que, aunque muchos cines permanecen cerrados, los que operan, es solamente a un 30% de su capacidad, los costos corrientes necesarios para operar siguen siendo los mismos, tienen que pagar sueldos, invertir en nuevos protocolos y seguir abasteciéndose de insumos con los proveedores como lo harían normalmente.

El caso de Cinemex es aún más crítico, ya que ellos no son dueños de muchos de sus complejos, así que también tienen que cubrir el costo de la renta. Toda esta situación explotó hace algunos días cuando corrieron los rumores de que Cinemex cerraría sus salas en lugares como Puebla y Veracruz. Aunado a eso, se empezó a notar que su aplicación digital impedía la compra de boletos más allá del 12 de febrero, algunos trabajadores de Cinemex incluso dijeron a través de las redes sociales que la razón era porque las puertas de Cinemex cerrarían de manera indefinida, debido a que no podían solventar todos sus gastos.

Cinépolis también se enfrentó a deudas debido a su expansión hacia lugares como Brasil, India y Medio Oriente hace unos años, por lo que ya contrató a la firma Lazard Ltd para poder reestructurar más de 1000 millones de dólares de créditos con los bancos BBVA Bancomer, HSBC, Santander y el banco gubernamental Bancomext.

También, están las nuevas estrategias que comienzan a realizarse para salvar al cine en una época post pandémica, como son la renta de salas familiares o eventos privados, la realización de eventos especiales y reestrenos de grandes películas taquilleras, estas podrían ayudar a salvar a los cines y adaptarnos a una nueva normalidad.