Paz para la recuperación económica ante el COVID-19

Economía

Escrito por: Sandra Alexia Torres Anaya

Actualmente, profesionales de diferentes disciplinas discuten sobre la forma en la que se enfrentarán a la recesión económica mundial del 2020 ante la contingencia del COVID-19. La mayoría concuerda que la reanudación de actividades y la recuperación depende en gran medida de cuando se obtenga la vacuna, pues permitirá estabilidad y seguridad en los negocios, actividades económicas y traslados. Sin embargo, los ensayos médicos requieren de tiempo para investigación por lo que la sociedad debe adaptarse y ser resiliente a las condiciones actuales para mantener la producción, consumo e intercambio de bienes.

Vision of Humanity en conjunto con el Instituto para la Economía y la Paz establecen que existen dos factores que pueden contribuir al desarrollo en esta situación: “Primero, altos niveles de Paz positiva, garantizando instituciones efectivas, cohesión social y gobiernos transparentes y representativos. Segundo, condiciones económicas favorables antes del inicio de la pandemia”

Por lo tanto, se espera que los gobiernos mantengan un bajo nivel de deuda nacional para que puedan pedir préstamos que mitiguen la recesión económica y que exista la posibilidad de financiamiento post-pandemia (IEP, 2020). Además, se espera que se mantengan bajos niveles de desempleo, para mantener activas las economías, especialmente a largo plazo, y presentar un perfil resistente que pueda reasignar a los trabajadores después de la pandemia. Asimismo, las finanzas públicas deben de ser sanas, con énfasis en el sistema tributario, ya que después puede financiar déficits de presupuestos generados por la crisis (IEP, 2020). Finalmente, se espera que en todo momento se fomenten medidas sanitarias para disminuir los contagios, como el uso de cubrebocas, gel antibacterial y la sana distancia.

Economía mexicana

El IEP presentó un índice de paz positiva, posicionando a la economía mexicana con bajos niveles, pero con condiciones favorables de resiliencia para la recuperación después de la pandemia. No obstante, es importante mencionar que el análisis fue realizado en el 2018, por lo que existe la posibilidad de que la recuperación no sea tan pronta. Agregando que la naturaleza de la economía de cada país, políticas públicas y monetarias, puedan responder de diferente forma a los obstáculos de carácter de salud pública, sociales o económicos, que cambiaría el diagnóstico final.

Asimismo, la pandemia en el contexto mexicano ha sido un proceso doloroso para la mayoría de las familias, ya que han aumentado niveles de personas desocupadas, referente a personas que no tienen empleo y están en proceso de búsqueda. El INEGI en abril de 2020 estimó un cambio de 5.1 a 11 millones de personas, lo que equivale a un 25.4%. Mientras que la población no ocupada pero que tienen disponibilidad para trabajar y no busca un empleo pasó de 5.9 millones en marzo de 2020 a 20 millones en abril 2020. El instituto especifica en su encuesta que este porcentaje de la población está en espera de retomar actividades post-pandemia. Finalmente, la tasa de informalidad laboral había incrementado en 8 puntos porcentuales con una representación de 47.7%, debido a que había suspensión de actividades. No obstante, en el mes de septiembre el INEGI publicó los resultados para el mes de junio:

  • La población económicamente activa pasó a 52.6 millones.
  • Regresaron a la PEA 7.2 millones.
  • Población ocupada de 49.8 millones.
  • Crecimiento de 1.3 millones de ocupados con ingresos entre dos y cinco salarios mínimos.
  •  Se presentó una recuperación en el sector del comercio, pero no en construcción, restaurantes, transporte y turismo.

En el sector de salud, para el mes de agosto del 2020, se presentaron tasas de mortalidad que superan el 40% de los pacientes hospitalizados, así como escasez de recursos, tecnología, innovación y acceso a medicamentos (Torre, 2020). Por otro lado, en sectores como el automotriz se han presentado cambios en precios debido a la disminución de producción del 95%, mientras que la producción de Brasil fue duplicada (Forbes, 2020). Esto genera cambios en el comercio internacional, al igual que la dinámica, patrones, cadenas de suministro y beneficios sociales.

Desarrollo de la violencia y la paz

La pandemia modificará patrones de comportamiento, como disminución de algunos delitos, o muertes de batallas (IEP, 2020). Sin embargo, se presenta un incremento de violencia doméstica, suicidio y violencia de género, especialmente, feminicidios y violencia sexual en México. El aislamiento junto con otras medidas para disminuir la propagación del virus puede frenar el activismo y protestas, pero sólo a corto plazo ya que persisten las tensiones políticas y sociales durante la crisis. El IEP (2020) menciona que es probable que se incremente el descontento y tensión ante las restricciones de libertad para continuar movimientos y luchas sociales.

De hecho, a medida que aumentan las consecuencias económicas y la población se “adapta” más al aislamiento, incrementa la posibilidad de que en 10 años se intensifiquen las protestas, manifestaciones, disturbios y huelgas (IEP, 2020). Los efectos serán aún más notorios después de la pandemia. Por lo tanto, se presenta la importancia de la paz positiva en los Estados, ya que fomenta a que los miembros del sistema político como instituciones y estructuras puedan tener un impacto benéfico en los miembros de la sociedad. Agregando que alienta al desarrollo socioeconómico y la capacidad de resolver conflictos minimizando la violencia.

El estudio presenta la siguiente gráfica, sobre el rol que tendría esta paz positiva en respuesta a la pandemia, pues podría aplanar la curva y mejorar la capacidad del sistema de salud a lo largo del tiempo, lo que implica fortaleza y estabilidad en la sociedad para impulsar actividades económicas.

Figura 2

Fuente: IEP (2020)

La clave para un buen desarrollo económico es la adaptabilidad y resiliencia, ya que cada economía debe de “remodelarse” a las condiciones, no sólo de las instituciones públicas y privadas, sino de la reacción de la población mediante los patrones de violencia, conflicto, incertidumbre, y acceso a la tecnología, conocimiento y, principalmente, recursos de salubridad. La pandemia es un suceso histórico que transformó radicalmente los sistemas políticos, económicos y sociales. Por lo tanto, las instituciones gubernamentales y económicas deben de tomar decisiones de forma estratégica y con prioridades, pues de otra forma el desenlace podría aumentar las posibilidades de conflictos civiles y económicos.

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