Ganar o perder la guerra contra la Inversión de Impacto​

Economía

Escrito por: Rafael Jiménez Rodríguez 

“Manejo de capital inicial o humano para la generación de un impacto socioambiental”, así se podría definir a grandes rasgos lo que para muchos es un término nuevo, que poco a poco va tomando las riendas de ser un conducto de inversiones seguras y prometedoras, no sólo en México sino a nivel global.

La inversión de impacto se puede encontrar desde el consumidor, por ejemplo: al realizar una compra se puede estar apoyando a una empresa que tiene una utilidad gracias a la compra y ésta puede disponer de ese capital para proyectos diversos, dentro de los cuales se pueden encontrar algunos que sean de impacto. Ciertamente como consumidores, en una sociedad capitalista, no indagamos sobre cómo es que nuestra inversión, para satisfacer una necesidad o antojo de manera rápida, pueda llegar a beneficiar o afectar. Aunque este tipo de impacto puede ser pequeño, es capaz de lograr retumbar a mayor escala. 

Para generar un impacto mayor se pueden observar las denominadas inversiones “crowdfunding” o financiaciones colectivas, en pro de reunir capital para un objetivo en común. Así mismo, se busca el uso de subsidios gubernamentales, tales como el conocido Fondo Perdido dentro del cual el gobierno otorga cierta cantidad de dinero sin esperar nada a cambio, más que el seguimiento de la empresa o servicio.

Pero hablando puntualmente sobre lo que se tiene que sacrificar para obtener un retorno en cuestiones financieras y un impacto en cuestiones socioambientales, podemos mencionar que no es necesario sacrificar nada. Se tiene que empezar con la cultura personal y empresarial que busca el bienestar común. Un ejemplo que hoy en día se vive en México a nivel empresarial es la “Alianza por la Inversión de Impacto” perteneciente al cambio que busca Global Social Impact Investment Steering Group,​ intentando hacer partícipes tanto a los grandes inversores como a las personas físicas dentro de un marco del ya mencionado bienestar.

Se debe dejar de ver a las inversiones como una compra-venta con rendimientos futuros o esperados, pasando a una nueva visión multidisciplinaria; donde la inversión también tenga presente el impacto positivo o negativo en sectores ambientales, culturales y sociales. Para así, tener una dualidad de rendimiento e impacto; siendo así que la guerra de inversiones puede llegar a generar un ambiente competitivo y con mayor bienestar para las personas.

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