VERANO DE BRONCE Y HIERRO OXIDADO

Deportes

Tanto en la Nations League como en la Copa Oro la selección mexicana dejó mucho que desear. A continuación hacemos un recuento lo la caída en picada de la selección nacional.

Escrito por: Diego Kerlegand

Al comienzo del verano, el denominado Gigante de la Concacaf tenía enfrente dos torneos dentro de la confederación, el Final Four de la Nations League y la Copa Oro. Ambos torneos en los que la selección mexicana entraba como amplia favorita, no solo por historia, sino por el hecho de contar con la presencia de todos los jugadores que militan en Europa, sin contar claro a Raúl Jiménez que sigue recuperándose de una terrible lesión.

Con las piezas puestas y considerando el buen nivel mostrado por México en lo que va de la era del “Tata” Martino, se esperaba un verano de trámite, por lo menos en estos torneos, a eso sumando la emoción por los Juegos Olímpicos. Todos los medios y personas seguidoras del deporte balompié, auguraban y predicaban un “verano de oro”, soñando con ganar todas las competencias a disputar.

La esperanza se convirtió en pesadilla

Comenzando con la Nations League, la selección encaró el torneo después de varios partidos amistosos donde el gol no se hizo presente y la incertidumbre de quien llenaría los zapatos de Raúl Jiménez comenzó. El “Tata” optó por dar continuidad a los delanteros que lo han seguido en distintas convocatorias, dando la confianza a Henry Martin, quien para su infortunio no pudo destacar. México comenzó con una semifinal tormentosa contra Costa Rica, en la que nla selección se impuso de último momento por la vía de los penaltis.

Aún con esto, la emoción de disputar otra final en contra de nuestro acérrimo rival, Estados Unidos, era suficiente para motivar y crear la esperanza de una nueva victoria sobre ellos. La controversia se presentó en forma de un penalti con el que el llamado a ser el nuevo “Capitán América”, Christian Pulisic, nos arrebató la gloria en el final de los tiempos extra.

Lo anterior provocó que se generara una discusión abierta en todos los medios deportivos del país, cuestionando por qué no se convocó al “Chicharito” Hernández, quien estaba viviendo su mejor momento desde que llegó a la MLS. Otro cuestionamiento vino cuando se confirmó la naturalización y segura convocatoria del nacido en Argentina y delantero de Rayados, Rogelio Funes Mori. La convocatoria volvió a levantar la incógnita sobre la necesidad de recurrir a jugadores nacidos en el extranjero para complementar un equipo nacional, más cuando un jugador nacido en México se encontraba en un muy buen momento. A pesar de la controversia, el técnico nacional no cedió ante la presión y eligió al “mellizo”, por lo que la presión para obtener resultados rápidos se posó sobre el técnico nacional y su nuevo pupilo. 

Tanta era la confianza puesta en Funes Mori, que Gerardo Martino permitió la convocatoria de Henry Martin a los Juegos Olímpicos, junto con la de Guillermo Ochoa y Luis Romo. Con estas bajas la selección afrontó otra Copa Oro, lista para refrendar el título y la superioridad histórica, que siempre se ha sentido orgullosa de presumir. Pero como si de tragedia griega se tratara, en el primer encuentro frente a la selección de Trinidad y Tobago, el que para muchos es el mejor en ofensiva de México y sin duda el más desequilibrante, Hirving “El Chucky” Lozano, fue víctima de una jugada desafortunada dentro del área, donde su cabeza fue impactada con la rodilla del arquero trinitario, por lo que tuvo que ser rápidamente llevado a urgencias, y por razones visibles tuvo que ser baja del torneo.

Pero la lesión del “Chucky” terminó por ser un eslabón más de la cadena de problemas que terminó siendo la Copa Oro, ya que, durante toda la competencia, México se vio superado en grandes fracciones de los partidos, específicamente hablando de los encuentro frente a El Salvador y Canadá, partidos en los que la selección se complicó a niveles muy altos, donde fueron jugadas aisladas las que terminaron por sobreponerse a la adversidad. Fue como entonces, nos encontramos en otra final en contra del conjunto de las barras y las estrellas, pero ahora los jugadores frente a los nuestros eran casi en su totalidad pertenecientes a la MLS, ya que ellos decidieron no convocar a los jugadores más importantes, en búsqueda de darles descanso y no arriesgar a lesiones.

Con esto en mente, una vez más se suponía una victoria, inclusive fácil frente a la contraparte norteamericana, durante muchas fracciones del encuentro parecía que eso sucedería, pero  de nueva cuenta la falta de contundencia se hizo presente, e incluso se logró rescatar el empate después de jugadas muy puntuales en las que Estados Unidos estuvo muy cerca de llevarse el partido en el tiempo regular; no fue sino hasta los tiempos extra que una jugada a balón parado, volvió a evidenciar las deficiencias en el juego aéreo de los nuestros y que le dio a Estados Unidos su segunda victoria consecutiva sobre México en una final en menos de dos meses.

Siendo este el fracaso más grande de la era de Gerardo Martino como técnico nacional, llevó a muchos a cuestionar sus decisiones, sobre todo la de Funes Mori, así como a pedir su destitución como técnico. Y la realidad es que una circunstancia ajena a la selección mayor, también ha levantado esta ola de rumores, ya que la buena participación que tuvo la selección olímpica durante este verano, pese a no llevarse el oro, sí mostraron un fútbol mucho más atractivo y contundente que el de la selección mayor. La selección olímpica dirigida por Jaime Lozano, sin duda sorprendió a propios y extraños, oponiéndose a selecciones como Japón y Brasil a las que les dio batalla, y finalmente fue eliminada por la última, que terminó siendo la ganadora de la presea dorada, mientras que un bronce muy bien ganado y disputado, pone a todos los jugadores de esta selección en el radar de una convocatoria para las eliminatorias.

Con la premiación en los Juegos Olímpicos, poniendo en alto la bandera de México, con la presea de bronce colgando de sus cuellos, la tricolor” cerró un verano futbolístico, con más bajos que altos y con más dudas que certezas con las eliminatorias mundialistas a la vuelta de la esquina. Los dirigentes y cuerpo técnico tendrán que hacer un análisis muy profundo en busca de cambios que nos eviten complicarnos la vida innecesariamente rumbo al mundial de Qatar. Podemos decir que en el que se denominó como el “verano de oro” para la selección mexicana, solo obtuvimos bronce y hierro oxidado.