Mia San mia

Deportes

La voz que da el deporte

Escrito por: Francisco Barrientos Cortés

El deporte tiene un lugar privilegiado en nuestras sociedades y existen muchas razones de esto.

El deporte es un juego y una competencia, una batalla que puede ser interna o contra un rival; es la lucha contra lo que sea y quien sea que estimula las capacidades humanas llevándolas a nuevos límites para intentar cumplir una meta. El deporte a  nivel profesional, amateur o de simple juego amistoso ha logrado dar una voz y nos enseña con los atletas y representantes que sus competencias y sus hazañas son el mejor pretexto para entender el entorno de cada ser humano. El deporte representa, el deporte es noble y nos recuerda que detrás de él hay mucho más que ganar. En esta columna queremos llevar el deporte a algo más grande que su esencia misma, a algo más lejos de lo implícito que lleva un partido, una carrera o un performance. El deporte es historia, es política, es un reflejo de costumbres, de sociedades y sobre todo es una voz que puede ser usada para aquellos que callan.

Foto: www.soccerpro.com

Hace un año nadie hubiera imaginado que el Bayern Múnich sería campeón de Europa para el verano del 2020, así como nadie se hubiera imaginado que una pandemia evitaría que la noche que se coronaron campeones sus aficionados no estuvieran ahí en la grada celebrando, cantando y coreando esa sexta estrella que los avala como reyes del viejo continente. Es cierto que muchos veían al Bayern como campeón de la Bundesliga por octava vez consecutiva y como ganadores de la copa de su país pasando y arrasando con cualquier rival local.

El Bayern arrancaba el año futbolístico con un empate enfrentando al capitalino Hertha Berlín, algo difícil de imaginar por parte del campeón alemán en su casa y frente a su gente; las expectativas de llevarse las competiciones nacionales que en años anteriores parecían automáticas bajaron para la fecha diez, cuando los de Múnich perdieron por cinco goles a uno enfrentando al Eintracht Frankfurt, ex equipo del entonces entrenador Niko Kovač, sumándole un par de empates en Bundesliga hasta ese juego y triunfos en el filo del reloj contra rivales de la parte baja en la tabla de la liga.

Niko Kovač sería destituido y suplantado por su auxiliar Hans-Dieter Flick, que no tuvo un buen inicio en la Bundesliga ya que perdería un par de juegos más antes del parón invernal. Aquí es donde inicia el nuevo viaje de un equipo que necesitaba ser quien siempre ha sido para brillar. La historia nos dice una cosa y los resultados otra, pero de vez en cuando vale la pena recordarlos para comprender lo que sucede.

El Bayern Múnich lograría en 2013 el primer triplete en su historia, con un estilo de juego frontal, agresivo, goleador y determinante; de la mano de Jupp Heynckes este equipo hacía recordar a los mejores jugadores de aquel tricampeonato europeo de los años setenta. Un arquero imbatible con Manuel Neuer disfrazado de Sepp Maier, Philipp Lahm un lateral inteligente y ofensivo que asemejaba a Paul Breitner, un todo terreno en Bastian Schweinsteiger como lo era Franz Beckenbauer, el juego dinámico y desequilibrante lo tenían Arjen Robben y Franck Ribéry así como lo hicieron en su respectivo año Uli Hoeneß y Karl-Heinz Rummenigge y un hombre adelante, un bávaro entre los bávaros no podía faltar, Thomas Müller que fungía como su homónimo Gerd Müller.

El Bayern Múnich parece tener una fórmula de éxito, en su juego, en su directiva, en la forma de dirigirse a su gente; pero para entender de dónde viene su esencia hay que remontarse al final del siglo V y principio del siglo VI cuando las invasiones germánicas provocaron la caída de imperios que en algún momento fueron invencibles como el Romano. La Roma de Occidente cayó ante las tribus germánicas, pequeños grupos de guerreros que no parecían formidables a comparación de los que tenía el imperio romano. Pueblos feroces, que no temían a nada ni nadie. Algunas de estas pequeñas tribus que derrocaron al invencible imperio romano como los cuados, los marcomanos, los boios se quedaron en la parte sur de lo que ahora es Alemania y se unificaron para formar al pueblo de Baviera.  Con el tiempo sufrieron de conquistas de otros grupos, de unificaciones y alianzas inesperadas contra nuevos enemigos, tuvieron gobernantes que los llevaron a dividirse y unificaciones que los acompañaron por siglos.  Con esto forjaron costumbres, tradiciones, formas y maneras de vivir. Los bávaros han encontrado en su estilo de vida la forma de sobresalir; son tradicionalistas, apegados a sus ideales, orgullosos y formidables. Una cultura como la bávara ha pasado la mayoría de su existencia luchando y sobreviviendo, triunfando en batallas que nadie creería y unificándose para formar lo que nadie ha podido disolver en más de mil quinientos años. El Bayern de los años setenta es esa antigua Baviera que se formó de diferentes tribus, así forjaron un equipo ganador y que nadie imaginaba podía dominar Europa con un grupo de jóvenes de diferentes partes de la región bávara, así como las invasiones germánicas y diversas tribus se unificaron para naciera aquel pueblo del sur alemán, de esa manera se juntarón Beckenbauer, Müller y Maier.

El Fútbol del Bayern como su filosofía cultural e histórica que ha forjado su región, su gente y su pueblo son la fórmula del éxito; y así fue como lo entendió Hans-Dieter Flick, que regresó a las bases de Heynckes borradas por Guardiola a su llegada a Múnich y que no pudo darles un campeonato de Europa, esas mismas bases que ni Ancelotti y Kovač intentaron retomar e implementar, poniendo su estilo de juego por encima de una filosofía ya establecida y probada. Flick sabía que los mismos jugadores que Kovač no pudo hacer lucir, él los podía volver un grupo invencible, un grupo que podía encarar a cualquier rival y derrotarlo.

Los bávaros han pasado por cambios a lo largo de los siglos, pero siguen fieles a sus tradiciones y a lo que son, jamás dejando de lado su esencia y filosofía. El Bayern Múnich es el reflejo de eso, por eso siete años después de su primer triplete, cuando regresaron a ser lo que eran y no debieron dejar nunca, lograron la hazaña. Volvieron en Enero del 2020 y nadie los pudo parar, ningún equipo, ni siquiera una pandemia. Arrasaron en la liga, ganaron la copa de Alemania, conquistaron Europa pasando por encima de Messi y le pusieron fin a una era como la del Barcelona, tal cual lo hicieran esas tribus germánicas con el imperio Romano de Occidente dieciséis siglos atrás. Es cierto, se fue el capitán Lahm, pero llegó en su lugar Kimmich, se fue Schweinsteiger pero lo sustituyó Goretzka, Robben y Ribéry salieron pero Coman, Gnabry y Perišić ocuparon su lugar.

“Mia san mia”, el grito del Bayern Múnich podría traducirse literalmente como “Nosotros somos Nosotros”; la identidad es la característica más fuerte de este equipo, su cultura y su historia son su manera de ganar y afrontar a cualquier rival y adversidad.

¿Ahora quién logrará derrotar a estos Bávaros?

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