ESTRELLA EN ASCENSO O ESTRELLADO EN POTENCIA

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El regreso de la temporada regular de la NFL está muy cerca. Algo que siempre se roba las miradas, es ver cómo los novatos elegidos en el Draft, se desempeñarán en su primer año como profesionales, y los QB de primera ronda son los que tienen más presión para destacar.

Escrito por: Diego Kerlegand

Fuente: nfl.com

Hay historias que son igual de interesantes que las del primer año de un jugador en la NFL y esas son las segundas temporadas de estos mismos atletas, ya que después haber pagado el derecho de piso en su temporada de novatos, llega el momento de refrendar su estatus como jugadores de élite en caso de haber tenido una muy buena primera temporada ó de reivindicarse con sus aficionados y expertos en la materia, además de probar que el verdadero comienzo de sus carreras es ahora.

Sin duda uno de los jugadores que más reflectores en este contexto es el QB de segundo año, perteneciente a Los Ángeles Chargers, Justin Herbert. En su primera temporada fue galardonado con el premio a Novato Ofensivo del año, teniendo estadísticas sobresalientes en la mayoría de los rubros evaluables. Si hay un solo aspecto que no fue de lo más destacado, fue su récord de victorias, ya los Chargers tuvieron una temporada digna de ellos, con un equipo que en la temporada baja parecía listo para ser contendiente.

Sin embargo, por diversos temas como lesiones, decisiones en momentos clave por parte del equipo de coacheo y errores de concentración, especialmente de los equipos especiales terminaron por condenar a un equipo que siempre peleo con todos sus rivales hasta el final y que de hecho en múltiples ocasiones los Chargers se encontraron en situaciones favorables que terminaron por dejar escapar en los últimos momentos.

Pero la luz al final de ese túnel tan oscuro fue la revelación de Justin Herbert como una estrella en potencia, el novato demostró carácter, paciencia y buen razonamiento; casi no cometió errores y sin duda tiene un físico que demuestra la evolución del arquetipo de QB, ya que su estilo recuerda mucho al pasador de antaño, pero aun así tiene la condición para correr cuando se le necesita. Sus números y estilo fueron suficientes para sobresalir en comparación al resto de sus compañeros de generación, incluso por encima de la primera selección del Draft Joe Burrow, quien desafortunadamente se lastimó a la mitad de la campana. 

Con esto en mente el nuevo staff de coacheo de los Chargers dirigidos ahora por él Head Coach Brandon Stanley, decidieron que la principal meta para esta temporada baja era reforzar la línea ofensiva y ser capaces de proteger al máximo a su nueva joya. Con selecciones de primera ronda del draft como Rashawn Slater, se espera que Herbert pueda pasar el mayor tiempo en la bolsa de protección y no arriesgarse a una lesión como la de Burrow.

Si bien una primer temporada individual de ensueño para Herbert significó los reflectores y elogios, esto también significa recibir la presión de alcanzar las expectativas que se tienen para él, pero ahora cuenta con un nuevo grupo de entrenadores que seguro traerán ideas frescas para él, con receptores de calidad altísima como Keenan Allen y Mike Williams y con un recuperado y hambriento Austin Ekeler, así como una defensiva que ha conseguido recuperar a sus lesionados; los Chargers y Herbert se pueden permitir soñar. 

Claro que competir en la misma división que los Chiefs de Patrick Mahomes suena como misión imposible y más cuando tienes que enfrentarte a ellos dos veces al año, sumando que cuando juegas de local sigue pareciendo como si estuvieras en Kansas City. Muchas de las posibilidades de trascender de los Chargers caerán en los hombros de Herbert, y estará en él y en el resto de sus compañeros, convertir a un equipo de eterna promesa, en verdaderos contendientes al título. 

Si Justin Herbert se convertirá en la gran estrella que su año de novato prometió, los Chargers podrán encontrar trascendencia en una conferencia americana gobernada por los Chiefs.