“Espectáculo a cambio de mediocridad competitiva en la liga mexicana de fútbol”

Deportes
Fuente: ligamx.net

La voz que da el deporte

Escrito por: Francisco Barrientos Cortés

“La Liga MX comenzó su fase de Liguilla con un par de juegos el día de ayer. Puebla recibió al León, donde los “camoteros” se llevaron el duelo y el clásico de clásicos, donde Guadalajara enfrentó al América, al que le pudo sacar una ventaja de un gol a cero; el día de hoy tendremos a Cruz Azul visitando a Tigres y Pachuca albergando el último de los juegos de ida, donde enfrentarán a los sorpresivos Pumas; los juegos de vuelta serán los días sábado y domingo respectivamente. 

Llega el final de noviembre y con este “La Liguilla”, que hace un año vivió su última emisión donde se clasificaban los primeros ocho lugares de la temporada regular; lo cual cambió con el comienzo de “Guardianes 2020”, donde se modificó el formato de competencia y el acceso a “La Liguilla”, ya que ahora los primeros cuatro clasificados van directo a la fiesta grande y los lugares del cinco hasta el doce disputan un juego de repechaje en el campo del mejor posicionado en la tabla, donde el empate no beneficia a nadie y la victoria de un equipo tiene que llegar por la vía de los penales si es necesario. Estos duelos “extra” a muerte traen mucho espectáculo y emociones; sin embargo, las consecuencias de esto pueden ser más negativas que positivas para el “fútbol mexicano” como tal. 

La Liga mexicana está conformada por dieciocho equipos, de los cuales, ante el nuevo formato adoptado, los doce primeros clasifican a una siguiente ronda de “matar o morir”, provocando que una campaña mediocre se pueda convertir en un éxito total, de campeonato incluso. Estamos hablando que solamente seis equipos se quedarán sin opciones de disputar el título al finalizar la campaña regular; para entender la problemática del sistema de competencia, pongamos de ejemplo la situación de uno de los ocho equipos que aún sobreviven en este torneo del “Guardianes 2020”, el “Puebla” que con tan solo veinte puntos, seis partidos ganados, dos empatados y nueve perdidos están en la llamada “fiesta grande”; los “camoteros” con una efectividad de 41% en temporada regular o leyéndolo de otra forma, con menos juegos sumando puntos que los que sí lo hicieron, estarán compitiendo contra León, el mejor equipo del torneo, que logró cuarenta puntos y un solo juego perdido; con esto los “esmeraldas” tendrán que poner sobre la mesa en dos partidos, todo el esfuerzo hecho durante cuatro meses donde no bajaron de los primeros cuatro puestos.

Por un lado, la historia de un equipo débil con solo veinte puntos, consiguiendo la victoria ante el súper líder suena pasional y romántico, pero por el otro lado, es mediocre que un equipo que solo tuvo un buen inicio y final de torneo tenga las mismas chances de ganar su derecho a jugar semifinales, que alguien que fue constante durante diecisiete jornadas.

La problemática no solo es en el presente, sino a futuro; donde equipos se podrán conformar con no respetar  el deportivismo, al rival y al espectáculo. A esto hay que agregar que el descenso y ascenso de la primera división ha sido suspendido por la “Federación Mexicana de Fútbol”, dejando de lado la competencia que genera esto para el balompié nacional y la disputa para permanecer en la categoría principal; además, esto mermaría  las finanzas de equipos de una división abajo, donde el interés de consagrarse campeón se pierde al no tener el estímulo del ascenso. Esta decisión fue tomada supuestamente para cuidar la situación financiera y económica de todos las organizaciones que componen al fútbol mexicano, además de la federación, por supuesto; pero la realidad es que los clubes que no pertenecen a la primera división son los sacrificados para cuidar los intereses de los pertenecientes a la máxima categoría, por lo que, estos conjuntos que no están en la cúspide de dieciocho equipos, perderán ingresos por derechos televisivos, entradas a sus estadios (cuando la situación así lo permita) y afición, principalmente por la falta de interés que genera su competición.

Lo preocupante de la situación en nuestro fútbol, es que funciona como metáfora del país que tenemos, donde se cuidan los intereses de los poderosos; engordando sus bolsillos a cuesta del sacrificio de otros, poniendo los beneficios personales antes que los de los colectivos. Es inquietante el ejemplo que se da para triunfar en México, desde el ámbito directivo hasta el deportivo y de competencia. Hemos dejado de lado la constancia, el esfuerzo, la honestidad y muchos valores, para cubrir necesidades y placeres propios sin pensar si se afecta el desempeño de otros.

Nuestro fútbol, hoy más que nunca, es un triste reflejo de nuestra sociedad; una que está estancada en la mediocridad, y que de esta manera espera resultados positivos dejando de lado la cultura del esfuerzo, trabajo y del proceso. El fútbol mexicano es la metáfora perfecta de un país que sufre por la desigualdad, por la corrupción y los intereses de unos pocos.

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