Viviana Levet, lo indiscreto de las letras

Arte y Cultura

Semblanza

Mexicana, periodista y comunicóloga de profesión, orgullosamente egresada del Tecnológico de Monterrey Campus Estado de México de la Licenciatura en Comunicación y Medios Digitales. Pertenezco a la generación millennial, pero no a la de cristal. Bailarina clásica de la Royal Academy of Dance desde hace 25 años. No soy bruja, pero sí creo en la magia. Soy muy indiscreta, por eso escribo. Me gusta el vino dulce y zapatear ‘El Son de la Negra’ cuando camino. Idealista sin remedio, aficionada a la literatura y devota de la escritura. Sensible, pero de tez gruesa. Creo en el poder de la risoterapia y me río como lo hace cualquier feminista: en voz alta.

El desierto de las cruces rosas (fragmento)

Me llamo Alma Chavira Farel y llegué al “Desierto del Re’ré a’ware” hace 23 años, o al menos eso creo. Nunca aprendí a contar adecuadamente. Es un lugar arenoso, seco y obscuro. Todo es mate, nada es brillo. No hay viento alguno que sople ni que me despeine los cabellos negros que se extienden hasta el borde de mis caderas. Mi falda blanca no deslumbra con la luz del día, no hay calor que me queme la piel morena, ni estrellas en la noche que me emboben la pupila en lo rasgado de mis ojos. No hay hambre tampoco. Sólo el recuerdo de un sufrimiento fatal y un olor a nostalgia y melancolía, a preguntas no contestadas y a sangre seca.

Mi castigo era y es estar aquí, conmigo misma. Llegué completamente sola, no hubo culpa que me acompañara en mi partida ni en mi bienvenida. Aún era muy joven para llegar aquí, aún era muy joven para gobernar este país. No soy la mayor de aquí, sólo fui la primera en llegar, o por lo menos la primera en mucho tiempo. Todas provenimos de un mismo pueblo, el mismo que nos desterró a todas una por una y por la misma razón por la que diario manda nuevas habitantes con un triángulo marcado en la espalda, indicando que éste es el lugar al que pertenecemos.

Lo hemos ido poblando poco a poco, y últimamente cada vez más rápido. Gladys, Sagrario y Silvia llegaron justo después que yo. No podría decir cuánto tardaron exactamente porque aquí el tiempo no se mide en años.

(…)

En este desierto todo es diferente. Mis pies, que alguna vez se caracterizaron por ser incansables, son pesados y se ahogan en las olas de este suelo infértil.

No vine aquí en busca de mi madre ni de mi abuela. Este lugar no estaba precisamente diseñado para mí ni para ninguna de las que hoy lo habitamos, pero aquí es donde hemos venido a parar.

A mi llegada y en mi intento fallido por recorrerlo en su totalidad, descubrí que había sido poblado antes. Paso a paso me acerqué al eco de llantos fantasmales, unos que se escuchan a lo lejos de un horizonte imaginario y que, en el silencio inerte, recorren cada esquina inexistente, viajando a través de las lagunas eternas de arena caqui. Se trata de otras como yo; unas, otras, desconocidas, mukís, kirás, siuapilis, siuajs, todas mujeres, todas hijas.

Estamos divididas por fronteras en territorio, pero unidas en un solo latido, hijas de una misma madre, la misma que se escucha al retumbar el cielo, al temblar la tierra, y al inundar las calles. Es esa la que destruye casas y levanta la marea de los océanos. Somos residentes, allegadas, primerizas y gobernantes que llegamos sin papeles, sin culpa, sin motivos y a veces hasta sin saber a dónde hemos llegado. Juntas regamos este desierto con un mismo llanto. Éste no es un cuento de muertas vivientes o almas abandonadas. Es la historia de nosotras, las mujeres a las que mataron por ser mujeres. Yo soy el primer caso oficialmente registrado en Ciudad Juárez. Pero este lugar está lleno de otras que, como yo, llegan diario de Chihuahua y de todo el país. Llegamos exiliadas a esta tierra desértica en la que nuestra voz sólo se escucha a través de una cruz rosa clavada en esta historia y en la historia mexicana.

Aquí estamos, y aquí seguiremos, esperando a levantarnos.

Lee el texto completo en:

Noriega, J. M. S. (2018). Vita contemplativa: los invisibles. Levet, V. El Desierto de las Cruces Rosas. (1.a ed., pp. 1-11). Textofilia S. C.

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