Recordando a Manuel Felguérez: Trayectorias

Arte y Cultura Editorial

El pasado lunes 8 de junio nos despertamos con la lamentable noticia de una gran pérdida para el medio artístico en México, a sus 91 años de edad el artista plástico mexicano Manuel Felguérez falleció en su casa de la Ciudad de México luego de haber presentado durante 10 días síntomas de Covid-19. Hoy recordaremos un poco sobre su obra a través de “Trayectorias” su más reciente exposición. Sus 70 años de trayectoria lo colocan como un referente muy importante para el arte mexicano.

Nacido en Valparaíso, Zacatecas al morir prematuramente su padre en 1935, él y su familia se mudan al año siguiente a la Ciudad de México con los abuelos maternos quienes eran propietarios del entonces Teatro Ideal. Felguérez inicio sus estudios en el Colegio México y fue miembro de los Scouts de México, donde conoció a Jorge Ibargüengoitia, escritor mexicano.

A los 19 años se va de viaje a Europa donde decide volverse artista después de iniciar a trabajar junto con el cubista Ruso Ossip Zadkin quién fue una de sus grandes influencias, a  su regreso se integró a la primera generación de artistas abstractos nacionales como Vicente Rojo, Fernando García Ponce y Lilia Carrillo, por mencionar algunos. Esta corriente de artistas abstractos nacionales se pronunciaba en contra de las tradiciones de la Escuela Mexicana de Pintura.

“Mi generación abandonó, rompió con ellos y creo el arte que dominó al país desde toda la mitad del siglo XX hasta la fecha. Esa fue mi generación y mi destino”

                                                                                       Manuel Felguérez, 2018.

En los inicios de su obra Felguérez toma materiales chatarra como ostiones, con ellos hace el mural Canto al océano (1963) el cual fue reconstruido, supervisado por él mismo para ser expuesto en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo en “Trayectorias” su más reciente exposición inaugurada en diciembre de 2019.

El canto al océano (1963) Instalado en la fachada del Deportivo Bahía Foto: discursovisual.com

El canto al océano (1963) Fue un mural que participó y obtuvo la medalla de plata en el II Bienal de escultura celebrado en 1964, el mural, instalado en el deportivo Bahía, medía aproximadamente 100 metros y para hacerlo Felguérez recorrió toda la ciudad en busca de ostiones que obtuvo de restaurantes, se llevo un poco más de una tonelada de estos para poder realizarlo.

Mural de hierro (1960) Exposición “Trayectorias” Museo Universitario de Arte Contemporáneo (2020) Foto: Samuel Parrilla

Este mural junto con Mural de hierro (1960) fueron sus obras más importantes pertenecientes a este primer momento más importante de su trayectoria, “Murales de desecho” pues tienen como factor común que fueron hechos a base de chatarra.

Otro momento importante de su carrera fue El Salón Independiente (1968) del cual formó parte junto con artistas como Brian Nissen, Gunter Gerzso y José Luis Cuevas por mencionar algunos. Este primer Salón independiente surge en el marco de las represiones estudiantiles de 1968 y surge por el desacuerdo que generó la exposición “Solar” convocada por el instituto nacional de Bellas Artes (INBA) como un evento paralelo a la XIX olimpiada que se celebraría en México durante ese mismo año.

La Puerta 1808 (2007) foto: Museo de Arte Abstracto

Se podrían escribir libros enteros sobre Manuel Felguérez, siempre será recordado como ese pilar de la ruptura, ese artista que nunca estuvo de acuerdo con la tradición y se unió a este movimiento de artistas abstractos que aún sigue vigente. Su obra está en las calles, sus esculturas como aquella escultura en reforma La puerta 1808 (2007) desde la cual las personas se paran a ver los desfiles cada que pasan cerca del caballito de Sebastián, La Puerta 1808 está adelante y es fácil de reconocer por ese estilo tan especial de Felguérez.

Mural Teorema Inmóvil (2002) Foto: Museo de Arte Abstracto.

También cada que vamos al Auditorio Nacional ahí está Felguérez con su Mural Teorema Inmóvil (2002) hecho para conmemorar el 50 aniversario del Auditorio Nacional. Definitivamente vamos a extrañar al maestro Felguérez pero su obra vive entre nosotros, solo es cuestión de observar bien.

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