La torre de Graciela Iturbide

Arte y Cultura

El estudio de la reconocida fotógrafa mexicana Graciela Iturbide se encuentra en Coyoacán, Ciudad de México. El proyecto fue realizado por la firma de su hijo, Taller de Arquitectura Mauricio Rocha + Gabriela Carrillo. El terreno se encuentra muy cerca de la casa de la fotógrafa en el Barrio del Niño Jesús, es una torre de tres pisos que “ extruye de manera literal sus medidas en planta para convertirse en una sólida pieza de barro que se de-construye ante su propia materialidad en muy finas y casi imperceptibles tensiones de acero”.

Fuente: Rafael Gamo

Escrito por: Elsa María Elizalde Ocampo

Iturbide menciona que el espacio interior en cualquier locación es muy importante para su trabajo, pues este demanda tranquilidad y soledad. Es por ello que los arquitectos buscaron el silencio, la síntesis, el uso continuo, repetitivo y casi obsesivo de un solo material pues la única condición de Graciela fue que la construcción se realizara de ladrillo, de ahí en fuera le otorgó total libertad a su hijo, Mauricio.

Iturbide ha bautizado al edificio como “su pequeña fábrica de ladrillos”. La obra combina cuatro tipos de ladrillos, los cuales fueron hechos a mano en Puebla, con una madera noble que viene principalmente del sur de México conocida como tzalam, es una de las maderas tropicales más duras y fuertes que existen. De acuerdo a la firma, el estudio es una pieza que “busca ser masa y vacío, un volumen etéreo que desaparece con la luz y con la sombra; que deje de ser, para que la potente atmósfera que trasmina esta mujer que tanto admiramos lo habite y lo haga suyo”.

Fuente: Rafael Gamo

Graciela Iturbide es una de las fotógrafas latinoamericanas más importantes, ha sido acreedora a una gran cantidad de reconocimientos tanto nacionales como internacionales. Es la única mujer latinoamericana y la segunda mexicana que ha sido galardonada con el Premio Internacional de Fotografía (2008) otorgado por la Fundación Hasselblad, considerado por algunos como el “Nobel” de la fotografía. El primer mexicano en recibir dicho premio fue el fotógrafo y cinematógrafo Manuel Álvarez Bravo en 1984, quien fue maestro de Graciela en la universidad.

Fuente: Rafael Gamo

Mediante su trabajo Iturbide ha buscado visibilizar y captar la realidad de los pueblos indígenas, obligando a muchos a mirar a esas personas que en varias ocasiones son ignoradas; mostró a un México silenciado y excluido. “Tenemos esta costumbre de marginar un poco a las comunidades diferentes, lo cual me parece ridículo. A mí me encantan”, dijo la fotógrafa. Para ella lo más importante es capturar sus rostros, pues en estos es donde se encuentran las historias: historias de sus vidas y de sus costumbres; historias que tienen mucho que enseñarnos a todos nosotros, a las que nunca ponemos atención.

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