Legalmente Natalia: mujer trans consigue que N.L. modifique su documentación

Arte y Cultura MTY

Transicionar físicamente no es absolutamente necesario, pero es algo común que se da porque nos ayuda a aliviar la disforia de género que sentimos, comenta Natalia, quien logró modificar su acta de nacimiento y ser reconocida ante el Estado como mujer.

Escrito por Eugenio González Holguín

Nos conocimos en la clase de Física del primer semestre de la carrera, cuando usaba una expresión de género masculina. Hoy es egresada de la Ingeniería en Ciencias de la Computación por el Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey, y desde el 25 de febrero del 2021 es oficialmente reconocida por el Estado de Nuevo León como Natalia Sandoval. 

Ella compartió con Pico Informativo el proceso para transicionar, modificar su acta de nacimiento y la historia de su experiencia para identificarse así misma como mujer.  

¿Qué significado tiene para ti que el papel de tu acta de nacimiento te reconozca como Natalia? ¿Por qué importa?

Vamos a quitar la parte legal, para enfocarnos en lo personal. Yo creo que me importaba mi identidad legal, que lo que el Estado dice que soy concuerda con lo que yo soy. 

Antes el país me decía “Tú eres hombre”. Y yo decía, “No, soy mujer”. 

Tener eso coincidido me da tranquilidad y validez de que ante cualquier cosa yo ya sé que legalmente el país me reconoce que soy mujer. Y eso es una chingonería total, porque me da mucha tranquilidad. Y también el hecho de que por fin también hay trámites, muchas cosas que se van a poder hacer después de este trámite que requieren tener esto en forma. También es el hecho de no andar viendo a cada rato un género equivocado, o un nombre equivocado, etcétera. 

Si eres trans y cambias de identidad, ¿cómo le haces para que tu documento legal también diga que te cambiaste?

Primero que nada, yo lo que hice fue buscar a una amiga que ya había pasado por este proceso; me orientó un poco y me pasó el contacto de una persona que está dentro de una asociación que se llama “El Closet LGBT”, y le mandé un mensaje, me escribió y me mandó un PDF.  

El Clóset LGBT A.C. es una asociación civil originaria de Monterrey, Nuevo León, que busca concientizar a la sociedad sobre el respeto y la no discriminación hacia la comunidad LGBTTTIQ+. De acuerdo con su página de Facebook, los miembros están “dirigidos y comprometidos en apoyar con juicios de matrimonio igualitario, discriminación laboral, cambio de identidad de género, negativas de adopción, aseosoría psicológica personal, familiar y/o laboral, entre otros”. Cuenta con 286 mil seguidores en Instagram; y con una página de noticias relacionadas con la comunidad LGBTTTIQ+. 

Lo primero que tienes que hacer es juntar ciertos documentos, como el acta de nacimiento actual, una identificación con fotografía, puede ser INE, pasaporte, licencia de conducir, lo que sea. También te piden un acta de nacimiento que tramitas en Pabellón Ciudadano. También te piden una captura de pantalla de una red social donde se vea que tienes tu nombre correcto  y una foto tuya. Vas a Pabellón Ciudadano y a Registro Civil con estos documentos y se hace un pago para hacer rectificación de acta de nacimiento. Llegas con estos documentos y dices cual va a ser tu nuevo nombre, en mi caso “Natalia”, y cual es el sexo, en mi caso “Mujer”. Entonces van a hacer la rectificación, haces el pago, y te vas. 

Ta van a buscar como en una semana o dos, más o menos. Se supone que lo que haces legalmente es demandar al Estado para que te hagan el cambio. Entonces lo que te van a hacer es citarte para que te citan a una reunión virtual y te van a preguntar que si estás haciendo este proceso por tu cuenta, con tus facultades mentales, que nadie te está obligando. Generalmente es presencial pero ahorita por pandemia es virtual. No dura ni 5 minutos, 10 minutos máximo. Ya que terminas te esperas otras dos o tres semanas, más o menos; en total un mes y una semana, y te dicen que tu acta está lista y que puedes ir por ella. Súper sencillo. 

Hay una ley que recientemente se está aprobando en muchos lugares, se llama la Ley Agnes en cuanto a los derechos trans. 

La Ley Agnes reconoce el derecho a la identidad de género autopercibida en Puebla; significa que las personas trans pueden modificar su género en documentos oficiales. La ley fue aprobada por la LX Legislatura del Estado de Puebla el 25 de febrero del 2021; fue nombrada en memoria de la activista, psicóloga e investigadora trans Agnes Torres Hernández, quien fue torturada y asesinada por cinco hombres en el 2012. 

En Monterrey, o en Nuevo León más bien, a pesar de que no se tiene lo que podría ser una ley tan vanguardista como lo que podría ser la Ley Agnes, siguen teniendo la facilidad para cambiar tu género, cuando en otros estados podría no ser posible. 

Quiero tocar un poco más el tema sobre que cuando eras joven y a penas estabas entrando en la pubertad te tocó estar en un ambiente con puros chavos llenos de testosterona. 

Yo también tenía testosterona, pero imagínate que se la pongan a una mujer y en un ambiente de puros hombres; pues va a ser un poco raro. 

Me considero asexual – bisexual. Una cosa en medio. En mi caso particular socializada como hombre, porque era lo que en ese momento había, y además con hombres que tenían testosterona, que tenían una preferencia heterosexual. Al momento de la pubertad todos hablando de “¿Ya viste tal página? ¿Ya viste tal chava?” Con ese tipo de cosas comúnmente que se dan. Pero yo, además de que estaba en un contexto de hombres en el que no me sentía cien por ciento cómoda, también está el tema de lo sexual, que yo decía “Eso no me llama la atención”. Eran dos cosas distintas que no me afectaron en el sentido negativo, pero me influenciaron en cierta manera, ¿sabes?

Cuando supe que ahora eres Natalia me agarró en curva. No tenía idea. 

Sobre que no tenías pista cuando expresé mi identidad de género,  muchas veces lo que pasa, te lo voy a decir en mi caso particular porque no puedo hablar por todas y voy a hablar como mujer trans, pero muchas veces lo que pasa es que… yo, de cierta forma, tenía este sentimiento guardado que la sociedad me había dicho que estaba mal o que era rara, y me hacía sentir mal. Como que no encajaba, que algo estaba mal en mí. 

Y aún en un contexto en el que mis amigos cercanos decían que me apoyaban y en el que la sociedad poco a poco se iba haciendo más abierta, aceptarlo como algo propio sigue siendo complicado, porque en ese entonces no hablaba con mis papás, y tenía mucho miedo con mi entorno cercano, y lo mantuvo a escondidas. Para ocultar esta parte de mí, para ser “normal”, me esforcé más. Iba al gimnasio a hacer músculo. No me salía barba, pero sí en muchos momentos pensé ponerme estos tónicos para que me creciera. ¡Qué bueno que no lo hice! Ese tipo de situaciones para reafirmar una masculinidad que no existe, pero que la sociedad me está tratando de imponer para quedar bien con la sociedad. 

Hay dos variantes que pasaban generalmente. Una mujer trans que a lo mejor desde chiquita tiene pistas de que puede ser mujer o que puede haber algo de la identidad. Si se topa con papás cerrados la van a mandar al closet, y a hacer que se esfuerce por ser hombre. Como en mi caso, tratar de encajar el rol que me tocó a la mala. Pero cuando son papás abiertos, a lo mejor van a permitir a la niña explorar. Por eso puedes ver a mujeres trans que siempre fueron muy femeninas, porque se les permitió explorar la feminidad. O como en mi caso, de mujeres trans que tuvimos que fingir… no sé si “fingir”, pero tratar de cumplir cierto rol masculino que nos había tocado, y por eso fuimos más masculinas. No dábamos pistas porque no queríamos dar pista; queríamos ocultarlo, mantenerlo abajo del agua. Pero en algún punto tiene que salir al aire tarde o temprano. Mientras más temprano evidentemente mejor, porque puedes ir dejando pasar el tiempo pero en tu cabeza va a seguir siendo un conflicto. 

Hay algo que la gente puede batallar para entender y es que “ser hombre” y “ser mujer” son constructos sociales; que la sociedad determina cómo es un hombre y cómo es una mujer; eso es tu género. Y luego tu sexo es lo que es biológicamente tu cuerpo. 

Pero es que también está el tema de los cromosomas. Que no siempre son XX o XY. hay muchas variaciones de las cuales no se hablan, que no necesariamente significan que seas trans. A lo mejor ves a un hombre súper masculino como Donald Trump, y tiene una variación genética que no es de hombre. No te digo que no sea hombre, pero tal vez genéticamente tenga por ahí algo femenino o algo “raro”, por así decirlo. Y entonces ya no sabemos lo que te define como hombre o como mujer, porque tu ves a alguien en la calle, y lo que usas para saber si es hombre o mujer es su apariencia, y si la viste como mujer y habla con voz masculina le puedes cambiar el género. Imaginate el típico chiste que ves a un hombre volteado que tiene pelo largo y tú dices “Hola, guapa”. Y voltea y te habla con voz masculina. Pero imagina que lo ves de frente, lo ves como mujer porque tiene características físicas femeninas, pero habla y dices “Ay, es hombre”. ¿Pero cómo sabes que es hombre? A lo mejor es mujer pero la voz la tiene grave porque es trans. 

Mi única referencia era “Me gusta vestirme de mujer”. Tú investigas y hay muchas cosas de travestí, de fetiches, ese tipo de cosas que tú misma, en mi caso yo misma, me iba generando una imagen rara de mí. Iba pensando y diciendo cosas que a mí no me gustaban. Imaginate que te digan que parte de tu identidad es un fetiche. ¿Pues cómo te vas a sentir? Vas a decir “No mames; mejor voy a ocultar esa cosa. No la quiero ver nunca”. Entonces lo que hice fue tratar de decir “Bueno, eso lo mandamos a la fregada, o tratamos de mandarlo dentro de lo que se pueda”. Y tratamos, como te decía hace rato, de levantar esta figura masculina, o “normal” de lo que se espera de mí para evitar que la gente piense mal, o que me molesten, o que hablen de mí. Básicamente esa fue, a grandes rasgos, la manera en que yo lo viví; hasta que empecé a escuchar de gente trans, y empecé a tener la posibilidad de cuestionar mi identidad, porque las únicas referencias que yo tenía de mujer trans, yo antes no sabía qué significaba.

No sé si tú viste la película de “¿Qué Pasó Ayer?”Imagínate la representación que están dando en la segunda parte. Yo me sentía mal. Y luego pude encontrar a Ophelia Pastrana, a Victoria Volkova, y de repente más gente trans de México y de Estados Unidos comenzaron a salir y explorar sus identidades. Dije “Bueno, a lo mejor esto no es nada más negativo. A lo mejor simplemente algo está mal en mí, y podría tener mucho sentido”. 

Ophelia Pastrana es influencer, conferencista, TedTalker, y mujer transgénero con una licenciatura en Física y una Maestría en Economía, nacida en Colombia y naturalizada mexicana. De acuerdo con Insider, en el 2014 Pastrana era una de las 100 mujeres más influyentes en Twitter sobre el tema de tecnología; y en el 2018, Forbes la eligió como una de las 100 mujeres más poderosas de México. 

Me costaría recordar, pero durante mi transición ha habido momentos en los que pasa algo sencillo, editando algo o trabajando, o hablando con mi mamá o con mis hermanos, y de repente me acuerdo de algo en el pasado y digo “¡Ah! Esto me daba la pista de que sí soy trans”, de que algo estaba mal, simplemente no lo sabía porque no tenía esta información. Y pueden ser temas sencillos. Por ponerte un ejemplo, y no es algo negativo, es más bien algo positivo que se llama euforia, una vez me estaba cepillando el pelo después de bañarme; ya lo tenía un poco largo, y me sentí súper bien porque antes, cuando tenía peluca, eso era lo que cepillaba, y no era mi pelo. Pero ahorita estaba cepillando mi pelo. Y es una estupidez, estar cepillando tu pelo simplemente, pero ese tipo de cosas me hacen sentirme bien. Decir “Esto es lo que realmente debería ser”.  Sé que el pelo es un constructo social, el que las mujeres deberían tener el pelo largo, porque hay mujeres con pelo corto y hombres con pelo largo, pero es parte de lo que yo esperaba de mí socialmente. 

Victoria Volkóva es una influencer de belleza y lifestyle, activista, y make up artist, y mujer transsexual. Su canal de YouTube cuenta con 1.21 millones de suscriptores. Siendo originaria de Querétaro, se convirtió en la primera mujer trans latinoamericana en aparecer en la portada de la revista Playboy

¿Tú transicionaste a Natalia cuando todavía estabas estudiando en el Tec?

Salí del closet cuando estaba en mi último semestre, pero empecé a transicionar realmente el año pasado, ya cuando me había graduado. 

¿Cuál es la diferencia entre salir del closet y transicionar?

Salir del closet en mi caso fue expresar mi identidad de género, básicamente fue mi publicación en Facebook que decía que mi identidad de género es femenina y mi nombre es Natalia. 

En transicionar quiero aclarar dos cosas: está transicionar socialmente y transicionar físicamente. Transicionar físicamente no es absolutamente necesario, pero es algo común que se da porque nos ayuda a aliviar la disforia de género que sentimos, la molestia, la ansiedad. Pero no es necesaria porque a lo mejor de entrada, en el caso de una mujer trans puedes tener un cuerpo muy femenino y que no quieras tener tratamiento hormonal. Pero hay cierto cambios emocionales que puedes experimentar que son positivos. 

Entonces, salí del closet y la gente a mis amigos comenzaron a usar pronombres femeninos y el nombre de Natalia. Eso es transición social. Tardé un poco más con mi familia, pero empezamos por lo mismo; comenzaron a usar pronombres femeninos y usar el nombre de Natalia. Eso es una transición social: es cambiar tu rol de género socialmente, tu nombre y tus pronombres. Así la gente va a empezar a socializar contigo como lo que eres; en mi casa como Natalia. 

La transición física es del tema de tomar un régimen hormonal, que en el caso de una mujer trans por lo general lleva un bloqueador de testosterona para que tu cuerpo ya no la produzca o ya no la absorba, y estrógenos para empezar a feminizar el cuerpo y para que tu mente pueda empezar un poco a alinearse con lo que esperaría que tuviera tu cuerpo.  En la parte física puedes también hablar de operaciones, cirugías, de procedimientos que quieras hacer a nivel cuerpo, etcétera.  

Cuando comenzaste a ser llamada Natalia, ¿cómo lo tomaron tu familia, tus amigos y la gente a tu alrededor?

Mis amigos creo que bien. Digo, nunca lo hable bien con ellos personalmente, pero siento que en general bastante bien. Los pronombres creo que son más fáciles de cambiar. 

Supongamos que yo toda mi vida he hablado contigo y te he dicho tu nombre de pila. Entonces un día imagínate que me dices “Ya no quiero que me llames así, quiero que me llames por mi apodo”.  Y a lo mejor va a ser complicado, pero no va a ser difícil. Ahí es un cambio de un nombre a un apodo. En mi caso es como si cambia de un nombre masculino a un nombre femenino. 

Lo más difícil es en la parte de pronombres, porque ahí tienes que decir cosas como “¿Estás segura?” en lugar de “¿Estás seguro?”. Y yo también internamente tengo que hacer ese cambio de chip. Porque al principio tenía bien arraigados los pronombres masculinos. De repente tienes pláticas personas tú en tu cabeza  y usas pronombres. Es ir cambiando ese pronombre personal; entre más lo voy cambiando personal, más fácil se me va haciendo con las demás personas. 

Con mis amigos todo bien. Con mi familia todo bien, a excepción de mi papá, quien es la persona con quien he batallado más. Pero mi mamá lo tomó bastante bien. Los pronombres les fue costando, pero los han ido adaptando. Cuando se equivocan, han podido reaccionar y cambiarlo. Si estamos hablando y me dicen un pronombre masculino, lo cambian. 

La gente alrededor del Tec, maestros que saben, lo tomó muy bien, me apoya.  

Obviamente es un proceso; al principio mi familia no lo tomó bien, les costó tiempo y les está costando tiempo, así como a mí me está costando tiempo. Lo que hay que entender es que una transición es un proceso personal pero también involucra a la gente a tu alrededor. En mi caso, a mi amigos y mi familia. Y la gente del trabajo. También en el trabajo tuve que salir del closet, y decirles mir pronombres y mi nombre nuevo. 

¿En el trabajo te aceptaron también?

Sí; todo muy bien. Estuvo tranquilo. 

¿Qué sería lo siguiente en el tema de ser Natalia? ¿Qué es lo que sigue?  

Yo creo que lo siguiente va a ser cambiar cuentas bancarias poco a poco. También sacar pasaporte. Con el INE tendría que esperarme un poco más de tiempo. Pero terminar toda la parte legal, que es lo importante; y ya después seguir con  mi transición, que es en lo que estoy ahorita, transición hormonal. Lo siguiente después de todo esto sería muy seguramente alguna operación. Todavía no sé realmente porque yo siempre he dicho que voy a someterme a cirugías que considere necesarias; si algo me causa molestia, lo voy a hacer siempre y cuando tenga la posibilidad económica. Por ejemplo, hay operaciones que son feminización de cara, que te ayudan a tener una cara más femenina; también está el aumento de busto, que puede ser para algunas mujeres; también está el tema de confirmación de sexo, que es básicamente cambiar el pene por una vagina. Yo personalmente la siguiente que consideraría necesaria, pero también depende cómo las hormonas me cambien físicamente, sería la de feminización facial, pero a lo mejor en dos años o en un año y medio. Si siente que necesito esa operación para sentirme mejor conmigo misma la voy a hacer; si no, pues no la hago.  

Y eso es lo que importa. 

Ajá. Lo que importa es sentirme feliz y cómoda con mi cuerpo.